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Dependencias federales mostraron las inconsistencias del
Country Club, posteriormente abdicaron.
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Durante la administración de Álvaro Alatriste Hidalgo se finiquitó el trámite el expropiación del campo de golf, luego de perder el amparo ante el banco Banorte, mismo que meses después vendió a un grupo de empresarios para la construcción de un fraccionamiento habitacional. El valor de la operación tuvo un inversión de 23 millones de pesos, por apenas tres fracciones del predio pertenecientes, en bloques distintos, a la antigua Hacienda de San Lorenzo.
Luis Enrique Machado Castilla, representante de la Confederación Nacional Campesina (CNC) en Tehuacán, reveló que la situación de compraventa del predio inició con el embargo que realizó Banorte a José María Garza Avendaño luego de las irregularidades mostradas en sus pagos. La deuda que Garza Avendaño tenía con Banorte, fue pagada con propiedades entre las que destacan el campo de golf, el actual parque de El Riego, así como algunos nacimientos de agua.
Tras el embargue que el banco realizó al deudor, comenzaron los trabajos bajo el decreto de expropiación del terreno por parte del Ayuntamiento en abril del 2003, todo esto dispuesto por el Artículo 8 de la Ley de Expropiación de Estado de Puebla, luego de que fuera aprobada mediante una sesión de cabildo, el 28 de marzo del mismo año.
Durante dicha sesión, se definió la expropiación de una superficie de 365 mil 617 metros cuadrados, destinados para la construcción de una unidad deportiva, un parque público de recreación con áreas verdes, así como la preservación de zonas de campo de golf.
Posterior al decreto, fue presentado ante el Registro de la Propiedad, el cual fue avalado por Roberto Cid Rubio, registrador durante el periodo 2003.
Sin embargo, dos años más tarde, el 12 de septiembre del 2005, el oficio fue cancelado y negado a la expropiación, ya que Banorte había interpuesto un amparo, que a través de un juicio jurídico, falló a favor de la financiera el 8 de julio del mismo año, anulando así todo derecho de propiedad por parte del Ayuntamiento.
Una vez que el banco se hizo dueño del predio de golf, en septiembre del 2005, un grupo de empresarios adquirió el terreno dos meses después, mismos que se mantienen como propietarios actuales, el consorcio conformado por Alfonso, Ángel y José Luis Fernández Santiago, Luis Cobo Fernández, José Ignacio Fernández Álvarez, Juan Manuel García López, Juan Pablo Ramón Arandia y José Fernando, José Manuel, así como Miguel Ángel Herrero Arandia, adquirieron el campo con un costo de 23 millones de pesos en sus poco más de 40 hectáreas de superficie.
Sin embargo, este grupo de empresarios careció en sus primeros días de la presentación de un proyecto, planos, cálculos y estudios de impacto urbano y ambiental, así como hidrológico para la creación de alguna construcción.
A esta, se unen muchas otras anomalías, como que el predio fue vendido a personas con cargos públicos, como el caso de José Fernando Herrero Arandia, Director Regional de Apoyos y Servicios a la Comercialización Agropecuaria (Aserca) que dispone la SAGARPA.
Otra de las interrogantes en el caso de compraventa del campo de golf, fue la fácil recuperación que tuvo Banorte mediante el amparo. El representante de la CNC refiere que aún no se sabe si el predio se dejó perder por el actual Ayuntamiento o simplemente se encontraron elementos legales a favor del banco.
"Nunca se dio a conocer esta situación, los medios y sólo algunas personas la conocemos por filtros, ya que todo se realizó de una manera muy discreta, lo raro de esto es saber cuál es el motivo por el que lo hacen, y por qué" dijo Machado Castilla.
La compra del predio se cree fue destinada para la creación de un fraccionamiento, lo extraño del asunto es que el área que comprende el campo de golf es una zona designada como espacio abierto para la recreación y esparcimiento, según la Carta Urbana vigente del año 2007, misma que no puede alterarse ni sufrir modificaciones.
A través de "Country Club" se promovió la creación del fraccionamiento que no contaba con el permiso de la Dirección de Desarrollo Urbano, "en alguna ocasión, Gabriela Beristain Taboada, directora del departamento, dijo que sí se podía dar la creación de un complejo habitacional, siempre y cuando se hiciera en baja densidad, es decir, en poblaciones pequeñas dentro del campo" explica el representante de la CNC.
Luego de esta situación se determinó que el predio que comprende una superficie total de 43 mil metros cuadrados, no presentaba un proyecto viable ni un uso de suelo permitido, ya que el campo de golf está considerado espacio abierto.
En este sentido, Machado Castilla refiere que el hecho de ser espacio abierto, no se considera espacio público o de libre acceso. Sin embargo, el terreno no puede ser ocupado para fines industriales, ni mucho menos comerciales.
La oscura situación que se vive en torno al campo de golf, se alteró más luego de saberse que la sesión que el cabildo aprobó para su expropiación sólo se hizo con algunos regidores allegados al Partido Acción Nacional (PAN).
La introducción de la CNC en el caso fue para defender lo establecido en la Carta Urbana en donde se define al terreno como espacio ecológico que debe seguir preservándose y no romper con el Código de Leyes Ecológicas Federal.
Una de las situaciones de mayor preocupación, fue la que ocasionó el Comité de Aguas Subterráneas (Cotas), luego de mencionar que los trabajos de construcción en el campo alterarían 2 de las 3 galerías que surten de agua a las colonias Sarabia, Zapata y Los Reyes, entre otras.
La tala de árboles en el campo que es la mayor reserva ecológica que se tienen en la ciudad, provocaría una pérdida ambiental que ocasionaría un déficit de 9 metros cuadrados por habitante en cuanto a la reservación ecológica.
Al final de la investigación se determinó que durante el año 2007, luego de la compra de los empresarios, en el Registro de la Propiedad bajo la escritura 25325 por la operación de compraventa del Banco Mercantil del Norte S.A de C.V (Banorte) a los 10 empresarios antes mencionados, a través de un pago de 23 millones de pesos se definió al campo de golf como propiedad del consorcio.
El inmueble fue fraccionado entre los empresarios, el cual tiene como dueño mayoritario a Javier Pacheco Pensado con el 30 por ciento y Rafael Cobarrubias Salvador con el 20, el resto de los dueños lo hacen con el 4 y 6 por ciento, el registro de certificación fue determinado el 8 de agosto del 2007.
Lo cierto es que aún se desconoce si existe un proyecto ejecutivo para la construcción de casas residenciales, así como el permiso de construcción para los muros y edificaciones ya construidas en el campo de golf de Tehuacán.
Tras el embargue que el banco realizó al deudor, comenzaron los trabajos bajo el decreto de expropiación del terreno por parte del Ayuntamiento en abril del 2003, todo esto dispuesto por el Artículo 8 de la Ley de Expropiación de Estado de Puebla, luego de que fuera aprobada mediante una sesión de cabildo, el 28 de marzo del mismo año.
Durante dicha sesión, se definió la expropiación de una superficie de 365 mil 617 metros cuadrados, destinados para la construcción de una unidad deportiva, un parque público de recreación con áreas verdes, así como la preservación de zonas de campo de golf.
Posterior al decreto, fue presentado ante el Registro de la Propiedad, el cual fue avalado por Roberto Cid Rubio, registrador durante el periodo 2003.
Sin embargo, dos años más tarde, el 12 de septiembre del 2005, el oficio fue cancelado y negado a la expropiación, ya que Banorte había interpuesto un amparo, que a través de un juicio jurídico, falló a favor de la financiera el 8 de julio del mismo año, anulando así todo derecho de propiedad por parte del Ayuntamiento.
Una vez que el banco se hizo dueño del predio de golf, en septiembre del 2005, un grupo de empresarios adquirió el terreno dos meses después, mismos que se mantienen como propietarios actuales, el consorcio conformado por Alfonso, Ángel y José Luis Fernández Santiago, Luis Cobo Fernández, José Ignacio Fernández Álvarez, Juan Manuel García López, Juan Pablo Ramón Arandia y José Fernando, José Manuel, así como Miguel Ángel Herrero Arandia, adquirieron el campo con un costo de 23 millones de pesos en sus poco más de 40 hectáreas de superficie.
Sin embargo, este grupo de empresarios careció en sus primeros días de la presentación de un proyecto, planos, cálculos y estudios de impacto urbano y ambiental, así como hidrológico para la creación de alguna construcción.
A esta, se unen muchas otras anomalías, como que el predio fue vendido a personas con cargos públicos, como el caso de José Fernando Herrero Arandia, Director Regional de Apoyos y Servicios a la Comercialización Agropecuaria (Aserca) que dispone la SAGARPA.
Otra de las interrogantes en el caso de compraventa del campo de golf, fue la fácil recuperación que tuvo Banorte mediante el amparo. El representante de la CNC refiere que aún no se sabe si el predio se dejó perder por el actual Ayuntamiento o simplemente se encontraron elementos legales a favor del banco.
"Nunca se dio a conocer esta situación, los medios y sólo algunas personas la conocemos por filtros, ya que todo se realizó de una manera muy discreta, lo raro de esto es saber cuál es el motivo por el que lo hacen, y por qué" dijo Machado Castilla.
La compra del predio se cree fue destinada para la creación de un fraccionamiento, lo extraño del asunto es que el área que comprende el campo de golf es una zona designada como espacio abierto para la recreación y esparcimiento, según la Carta Urbana vigente del año 2007, misma que no puede alterarse ni sufrir modificaciones.
A través de "Country Club" se promovió la creación del fraccionamiento que no contaba con el permiso de la Dirección de Desarrollo Urbano, "en alguna ocasión, Gabriela Beristain Taboada, directora del departamento, dijo que sí se podía dar la creación de un complejo habitacional, siempre y cuando se hiciera en baja densidad, es decir, en poblaciones pequeñas dentro del campo" explica el representante de la CNC.
Luego de esta situación se determinó que el predio que comprende una superficie total de 43 mil metros cuadrados, no presentaba un proyecto viable ni un uso de suelo permitido, ya que el campo de golf está considerado espacio abierto.
En este sentido, Machado Castilla refiere que el hecho de ser espacio abierto, no se considera espacio público o de libre acceso. Sin embargo, el terreno no puede ser ocupado para fines industriales, ni mucho menos comerciales.
La oscura situación que se vive en torno al campo de golf, se alteró más luego de saberse que la sesión que el cabildo aprobó para su expropiación sólo se hizo con algunos regidores allegados al Partido Acción Nacional (PAN).
La introducción de la CNC en el caso fue para defender lo establecido en la Carta Urbana en donde se define al terreno como espacio ecológico que debe seguir preservándose y no romper con el Código de Leyes Ecológicas Federal.
Una de las situaciones de mayor preocupación, fue la que ocasionó el Comité de Aguas Subterráneas (Cotas), luego de mencionar que los trabajos de construcción en el campo alterarían 2 de las 3 galerías que surten de agua a las colonias Sarabia, Zapata y Los Reyes, entre otras.
La tala de árboles en el campo que es la mayor reserva ecológica que se tienen en la ciudad, provocaría una pérdida ambiental que ocasionaría un déficit de 9 metros cuadrados por habitante en cuanto a la reservación ecológica.
Al final de la investigación se determinó que durante el año 2007, luego de la compra de los empresarios, en el Registro de la Propiedad bajo la escritura 25325 por la operación de compraventa del Banco Mercantil del Norte S.A de C.V (Banorte) a los 10 empresarios antes mencionados, a través de un pago de 23 millones de pesos se definió al campo de golf como propiedad del consorcio.
El inmueble fue fraccionado entre los empresarios, el cual tiene como dueño mayoritario a Javier Pacheco Pensado con el 30 por ciento y Rafael Cobarrubias Salvador con el 20, el resto de los dueños lo hacen con el 4 y 6 por ciento, el registro de certificación fue determinado el 8 de agosto del 2007.
Lo cierto es que aún se desconoce si existe un proyecto ejecutivo para la construcción de casas residenciales, así como el permiso de construcción para los muros y edificaciones ya construidas en el campo de golf de Tehuacán.

1 comentario:
Lo escrito está escrito: esta es la forma que opera las empresas en la ciudad, y lo que encabeza el ayuntamiento; será relevante tener en cuenta lo que últimamente declaró el síndico electo sobre el rescate del parque El Riego, si es verídico que está aún en manos de la empresa Banorte, aunque la administración actual aclara que no lo es así, en fin ojalá sea para el bien de la sociedad tehuacanera...
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