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El padre secuestrado afirma reconocer a dos de sus secuestradores,
sin embargo, al tercer implicado no lo menciona, pero supone que es él
porque la autoridad así se lo plantea. (Foto: Esaú Coello).
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Hugo de la Cruz Sánchez
"El Obispo mandó a matarme, no le convenía que estuviera yo vivo", dice Damián Chipahua Ruiz tras las rejas de la cárcel que actualmente lo guardan. Es uno de los tres detenidos y presuntos responsables del secuestro del sacerdote católico Benito Leobardo Arroyo Romero, ocurrido la mañana del domingo 17 de mayo de 2009 cerca de la iglesia de "El Carmen", en Tehuacán.
Y es que como en algunos casos en México, a Damián, la Dirección de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (DIEDO), le fabricó el delito de chantaje ilícito para poderle fincar una responsabilidad que a la postre ratificaría ante el Ministerio Público del Fuero Común en Puebla, iniciándose así la averiguación previa PGJP/DIEDO/UEICDS-II/A.P.48/2009.
Lo anterior es un acumulado de otro delito del que también se le acusa, el cual fue presentado ante la misma dependencia ministerial bajo la averiguación previa PGJP/DIEDO-II/A.P.30/2009, como probable integrante en la comisión del delito de privación ilegal de la libertad en su modalidad de secuestro, teniendo como agraviado al padre Arroyo Romero.
El acusado y otras dos personas de nombres Fidel Luna López y Eulogio Lucas Jiménez, se mantienen en arraigo en el Centro de Readaptación Social (Cereso) de Tehuacán desde el pasado 10 de septiembre de 2009, fecha en que fueron capturados durante un operativo policíaco que nunca existió.
Autoridades judiciales y ministeriales no han encontrado los cargos suficientes para emitir su veredicto en contra de Chipahua Ruiz, quien sin saber para qué sería utilizado, prestó su automóvil a los dos plagiarios del cura hasta el momento confesos, convirtiéndose así en la parte involuntaria del agravio.
Quien es su defensor particular, Francisco Javier Sánchez Reyes, asegura que se trata de un invento por parte de las autoridades que únicamente buscan encontrar un responsable y que obligaron, bajo presiones y amenazas, a Chipahua Ruiz a elaborar una carta donde se pretendía cobrar un supuesto rescate por 300 mil pesos a Leobardo Arroyo, con el fin de evitar su secuestro.
Desde el área de visitas en el Cereso, el "Chipahua", como la autoridad lo llamó, relata que el obispo diocesano, Rodrigo Aguilar Martínez, mandó a matarlo porque estorbaba en el caso, aunque los agentes judiciales alargaron su proceso condenatorio, haciéndolo pasar como uno de los autores del secuestro y advirtiéndole que se consumaría en la cárcel.
Sin embargo, el abogado defensor asegura que tanto la DIEDO como el Ministerio Público han ejercido corrupción y tráfico de influencias antes que una correcta impartición de justicia, auspiciado todo, por un ente poderoso como lo es la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana.
"El Obispo mandó a matarme, no le convenía que estuviera yo vivo", dice Damián Chipahua Ruiz tras las rejas de la cárcel que actualmente lo guardan. Es uno de los tres detenidos y presuntos responsables del secuestro del sacerdote católico Benito Leobardo Arroyo Romero, ocurrido la mañana del domingo 17 de mayo de 2009 cerca de la iglesia de "El Carmen", en Tehuacán.
Y es que como en algunos casos en México, a Damián, la Dirección de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (DIEDO), le fabricó el delito de chantaje ilícito para poderle fincar una responsabilidad que a la postre ratificaría ante el Ministerio Público del Fuero Común en Puebla, iniciándose así la averiguación previa PGJP/DIEDO/UEICDS-II/A.P.48/2009.
Lo anterior es un acumulado de otro delito del que también se le acusa, el cual fue presentado ante la misma dependencia ministerial bajo la averiguación previa PGJP/DIEDO-II/A.P.30/2009, como probable integrante en la comisión del delito de privación ilegal de la libertad en su modalidad de secuestro, teniendo como agraviado al padre Arroyo Romero.
El acusado y otras dos personas de nombres Fidel Luna López y Eulogio Lucas Jiménez, se mantienen en arraigo en el Centro de Readaptación Social (Cereso) de Tehuacán desde el pasado 10 de septiembre de 2009, fecha en que fueron capturados durante un operativo policíaco que nunca existió.
Autoridades judiciales y ministeriales no han encontrado los cargos suficientes para emitir su veredicto en contra de Chipahua Ruiz, quien sin saber para qué sería utilizado, prestó su automóvil a los dos plagiarios del cura hasta el momento confesos, convirtiéndose así en la parte involuntaria del agravio.
Quien es su defensor particular, Francisco Javier Sánchez Reyes, asegura que se trata de un invento por parte de las autoridades que únicamente buscan encontrar un responsable y que obligaron, bajo presiones y amenazas, a Chipahua Ruiz a elaborar una carta donde se pretendía cobrar un supuesto rescate por 300 mil pesos a Leobardo Arroyo, con el fin de evitar su secuestro.
Desde el área de visitas en el Cereso, el "Chipahua", como la autoridad lo llamó, relata que el obispo diocesano, Rodrigo Aguilar Martínez, mandó a matarlo porque estorbaba en el caso, aunque los agentes judiciales alargaron su proceso condenatorio, haciéndolo pasar como uno de los autores del secuestro y advirtiéndole que se consumaría en la cárcel.
Sin embargo, el abogado defensor asegura que tanto la DIEDO como el Ministerio Público han ejercido corrupción y tráfico de influencias antes que una correcta impartición de justicia, auspiciado todo, por un ente poderoso como lo es la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana.
I N' J U S T I C I A D I V I N A
Aquel sábado de mayo, Damián creyó que realizaba un acto de buena fe, sin saber que ese mismo acto terminaría llevándolo a prisión.
El 16 de mayo de 2009, Eulogio Lucas Jiménez, uno de los autores intelectuales del secuestro del padre Leobardo Benito Arroyo Romero, pidió prestado a Damián su automóvil que le serviría para "mudarse" de emergencia; sin embargo, presuntamente el vehículo fue utilizado para realizar el plagio del sacerdote.
"No recuerdo muy bien ese día, sólo me pidió mi coche porque iba a pasar algunas cosas de su casa y yo se lo presté, después me lo devolvió como si nada y ya no lo volví a ver", cuenta Damián sobre Eulogio, a quien conoció cuando trabajaron juntos en una fábrica de hilos en la ciudad.
El presbítero de la parroquia de "El Carmen" fue secuestrado por dos personas el domingo 17 de mayo de ese mismo año, antes de oficiar la misa de las 7 de la mañana y tras haber descendido de su camioneta en la calle 1 Norte entre 2 y 4 Oriente.
Tras permanecer privado de su libertad dos días, el cura fue liberado con lesiones corporales leves y pudo reintegrarse a sus labores normales; en primera instancia se habló sobre un rescate de 2 millones de pesos, e incluso se dijo que el obispo de Tehuacán, Rodrigo Aguilar Martínez, había sido el interlocutor en las negociaciones.
A pesar de que Damián Chipahua Ruiz asegura no ser parte ni material ni intelectual del hecho, autoridades judiciales lo consideran dentro de la comisión del delito de secuestro por prestar su automóvil, un Topaz Ford modelo 1992 en color gris-plata.
El 10 de septiembre de ese 2009, elementos de la DIEDO y de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) en Puebla, aseguran haber detenido a los tres presuntos responsables del plagio en la esquina del libramiento al Tecnológico y el Seminario, entre los que se incluía a Damián.
Las investigaciones del caso arrojan que fue durante un operativo a cargo de Rosario Jaime Lino y Luis Ernesto Xilot Falcón, agentes adscritos a la DIEDO, así como de Daniel Israel Elvira Hernández y Adán Domingo Cruz Ventura, suboficiales de la Policía Federal, cuando detuvieron a los tres supuestos delincuentes, sin embargo, dicho operativo no ha podido ser comprobado, incluso durante las declaraciones ministeriales se da muestra de las inconsistencias del mismo.
Así, fueron presentados ante las autoridades Fidel Luna López, alias "El Comandante", por haber pertenecido a la extinta Policía Judicial, Eulogio Lucas Jiménez, con el sobrenombre de "El Gafe" por ser primo de un ex policía municipal, además de Damián, cuyo apellido fue utilizado por las autoridades para definir su alías: "El Chipahua".
El 16 de mayo de 2009, Eulogio Lucas Jiménez, uno de los autores intelectuales del secuestro del padre Leobardo Benito Arroyo Romero, pidió prestado a Damián su automóvil que le serviría para "mudarse" de emergencia; sin embargo, presuntamente el vehículo fue utilizado para realizar el plagio del sacerdote.
"No recuerdo muy bien ese día, sólo me pidió mi coche porque iba a pasar algunas cosas de su casa y yo se lo presté, después me lo devolvió como si nada y ya no lo volví a ver", cuenta Damián sobre Eulogio, a quien conoció cuando trabajaron juntos en una fábrica de hilos en la ciudad.
El presbítero de la parroquia de "El Carmen" fue secuestrado por dos personas el domingo 17 de mayo de ese mismo año, antes de oficiar la misa de las 7 de la mañana y tras haber descendido de su camioneta en la calle 1 Norte entre 2 y 4 Oriente.
Tras permanecer privado de su libertad dos días, el cura fue liberado con lesiones corporales leves y pudo reintegrarse a sus labores normales; en primera instancia se habló sobre un rescate de 2 millones de pesos, e incluso se dijo que el obispo de Tehuacán, Rodrigo Aguilar Martínez, había sido el interlocutor en las negociaciones.
A pesar de que Damián Chipahua Ruiz asegura no ser parte ni material ni intelectual del hecho, autoridades judiciales lo consideran dentro de la comisión del delito de secuestro por prestar su automóvil, un Topaz Ford modelo 1992 en color gris-plata.
El 10 de septiembre de ese 2009, elementos de la DIEDO y de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) en Puebla, aseguran haber detenido a los tres presuntos responsables del plagio en la esquina del libramiento al Tecnológico y el Seminario, entre los que se incluía a Damián.
Las investigaciones del caso arrojan que fue durante un operativo a cargo de Rosario Jaime Lino y Luis Ernesto Xilot Falcón, agentes adscritos a la DIEDO, así como de Daniel Israel Elvira Hernández y Adán Domingo Cruz Ventura, suboficiales de la Policía Federal, cuando detuvieron a los tres supuestos delincuentes, sin embargo, dicho operativo no ha podido ser comprobado, incluso durante las declaraciones ministeriales se da muestra de las inconsistencias del mismo.
Así, fueron presentados ante las autoridades Fidel Luna López, alias "El Comandante", por haber pertenecido a la extinta Policía Judicial, Eulogio Lucas Jiménez, con el sobrenombre de "El Gafe" por ser primo de un ex policía municipal, además de Damián, cuyo apellido fue utilizado por las autoridades para definir su alías: "El Chipahua".
E L O R I G E N
La causa penal que tiene a Damián Chipahua y a la Iglesia Católica en conflicto no ha podido ser concretada. Su defensor, Francisco Javier Sánchez Reyes, argumenta que una serie de inconsistencias rodean el caso.
"Sabemos que hubo un secuestro y que debe ser castigado, lo que no queremos es que la autoridad se ensañe con alguien que no tuvo nada que ver... Se está buscando justicia sólo porque se trata de la Iglesia, para cualquier otro mortal, la historia sería diferente", indica.
Las causas del secuestro parecen evidentes, tanto Fidel Luna como Eulogio Lucas, se han declarado confesos por el delito de secuestro, incluso han pedido el perdón del sacerdote y su bendición durante la estancia vitalicia que al parecer tendrán en prisión.
Sin embargo, las discrepancias con Damián crecen a medida que se revisa el expediente de los procesos 232 y 233/2009 en el Juzgado Segundo Penal de Puebla. En estos se habla que durante el secuestro participaron dos personas, confesamente Fidel y Eulogio, aunque el padre Arroyo Romero afirma que existió un tercer involucrado que conducía la unidad en que fue trasladado a su cuarto de retención.
Entre las principales inconsistencias de la averiguación previa PGJP/DIEDO/UEICDS-II/A.P.48/2009 se encuentra la incorrección hacia el nombre el sacerdote, citándolo como "el padre Leonardo" y no Leobardo.
El especialista en leyes hace notar que la parte declaratoria también fue fabricada, pues durante los careos con sus secuestradores, el padre Leobardo Arroyo aceptó que nunca había interpuesto una denuncia el 9 de septiembre de 2009, aunque el expediente aparece firmado por él y dado ante la fe del defensor de oficio Manuel Rodríguez Fernández de Lara, persona que tampoco existió.
Una de las evidencias mostradas por el abogado defensor, quien afirma que las declaraciones fueron fabricadas, se comprueba en el expediente 232/09, pues el relato afirma que el supuesto chantaje de desarrolló en Tehuacán, pero erróneamente se traspapeló una hoja donde el agraviado no es el padre Leobardo Arroyo, si no una persona de nombre Enrique Espejel Lazcano y su hijo Enrique Espejel Hernández, ambos con domicilio en Zaragoza y Chalco, Estado de México, lo que resulta incoherente dentro del proceso.
"Las primeras declaraciones coinciden porque fueron elaboradas, pero durante los careos el padre sólo decía que ratificaba lo que ya había dicho anteriormente, claro que no quería volver a equivocarse", asegura Sánchez Reyes.
O P E R A T I V O C O N F U S O
"Sabemos que hubo un secuestro y que debe ser castigado, lo que no queremos es que la autoridad se ensañe con alguien que no tuvo nada que ver... Se está buscando justicia sólo porque se trata de la Iglesia, para cualquier otro mortal, la historia sería diferente", indica.
Las causas del secuestro parecen evidentes, tanto Fidel Luna como Eulogio Lucas, se han declarado confesos por el delito de secuestro, incluso han pedido el perdón del sacerdote y su bendición durante la estancia vitalicia que al parecer tendrán en prisión.
Sin embargo, las discrepancias con Damián crecen a medida que se revisa el expediente de los procesos 232 y 233/2009 en el Juzgado Segundo Penal de Puebla. En estos se habla que durante el secuestro participaron dos personas, confesamente Fidel y Eulogio, aunque el padre Arroyo Romero afirma que existió un tercer involucrado que conducía la unidad en que fue trasladado a su cuarto de retención.
Entre las principales inconsistencias de la averiguación previa PGJP/DIEDO/UEICDS-II/A.P.48/2009 se encuentra la incorrección hacia el nombre el sacerdote, citándolo como "el padre Leonardo" y no Leobardo.
El especialista en leyes hace notar que la parte declaratoria también fue fabricada, pues durante los careos con sus secuestradores, el padre Leobardo Arroyo aceptó que nunca había interpuesto una denuncia el 9 de septiembre de 2009, aunque el expediente aparece firmado por él y dado ante la fe del defensor de oficio Manuel Rodríguez Fernández de Lara, persona que tampoco existió.
Una de las evidencias mostradas por el abogado defensor, quien afirma que las declaraciones fueron fabricadas, se comprueba en el expediente 232/09, pues el relato afirma que el supuesto chantaje de desarrolló en Tehuacán, pero erróneamente se traspapeló una hoja donde el agraviado no es el padre Leobardo Arroyo, si no una persona de nombre Enrique Espejel Lazcano y su hijo Enrique Espejel Hernández, ambos con domicilio en Zaragoza y Chalco, Estado de México, lo que resulta incoherente dentro del proceso.
"Las primeras declaraciones coinciden porque fueron elaboradas, pero durante los careos el padre sólo decía que ratificaba lo que ya había dicho anteriormente, claro que no quería volver a equivocarse", asegura Sánchez Reyes.
O P E R A T I V O C O N F U S O
La falta de claridad en las investigaciones del caso aumentó cuando la defensa legal de Damián Chipahua solicitó la versión de los policías que supuestamente detuvieron a los plagiarios.
Y es que en la diligencia de careos emanada de los procesos 232 y 233/2009 del Juzgado Segundo Penal en Puebla, entre el procesado Fidel Luna López y dos de los agentes investigadores, se indica que la detención de las tres personas implicadas en el secuestro se realizó el 10 de septiembre de 2009 en la esquina del libramiento hacia el Tecnológico y el Seminario de Tehuacán, cuando se intentaba cobrar el chantaje.
Sin embargo, el propio expediente arroja confusiones, ya que a decir de los dos agentes de la DIEDO y de los dos la PGJ que realizaron la detención, ninguno recuerda el lugar, las maniobras y la ubicación en que llegaron los presuntos delincuentes.
En un fragmento de la diligencia, concretamente en la décimo primer pregunta que responden por separado los agentes, Luis Ernesto Xilot Falcón (XF) y Rosario Jaime Lino (JL), se expone:
–Que diga el agente aprehensor por cuál lugar llegó la camioneta del pasivo del delito cuando acudió al lugar en donde se consumaría el supuesto chantaje–
XF contestó: –no me acuerdo–
JL contestó: –no me sé ubicar por puntos cardinales, pero llegó del Tecnológico con dirección a Puebla y se metió en la calle del Seminario y antes de llegar a éste, retornó–
A lo largo del expediente del secuestro que contiene más de 400 hojas, se encuentran divagaciones como la anterior. La defensa de Chipahua Ruiz asegura que la detención nunca se realizó en esa forma ni en aquel lugar, y que todo se trató de una simulación que la autoridad necesita aportar para hacer mayormente gravoso el caso.
El abogado defensor, Sánchez Reyes, indica que las evidencias planteadas en esa diligencia no son concretas, ya que los actores involucrados nunca conocieron el lugar de la detención.
Lo anterior se refuerza con las versiones de los propios detenidos, quienes manifiestan haber sido capturados en sus viviendas y no en la vía pública.
El Mundo de Tehuacán acudió a la avenida Puerto de Veracruz, en la colonia Revolución, donde vecinos del lugar confirmaron que Damián Chipahua Ruiz, fue sometido por policías cuando llegaba a su domicilio en esa misma calle, esto tras un operativo realizado por elementos del Ejército Mexicano, 066 y las policías Municipal, Estatal y Federal; durante ese tiempo su familia permaneció amenazada con armas de fuego, incluyéndose menores de edad.
"Roxana" (nombre ficticio), una de la vecinas de Chipahua Ruiz, asegura que cerca de las 23:00 horas de aquel septiembre de 2009, el ahora detenido llegó a su domicilio donde ya se encontraba el operativo, al intentar ingresar a su vivienda fue aprehendido por elementos de la Policía con lujo de violencia.
"Sólo vi que estacionó su coche y se acercó, después le preguntaron que dónde vivía y él dijo que ahí (señalando su hogar), entonces lo esposaron, comenzando a gritar a los demás policías que ya se salieran de su casa, que ya lo habían agarrado afuera", dice.
Otra de las testigos, de nombre "Martha", relata que a las 23:00 horas de ese día, personas vestidas de civil y con pasamontañas en la cabeza, ingresaron violentamente al domicilio de Damián marcado con el número 2124, ahí, amagaron a toda la familia hasta lograr su captura justo cuando él llegaba.
"La verdad nosotros sólo vimos desde lejos, no nos metimos porque tenían pistolas... después ya ayudamos a su esposa porque destruyeron todo adentro y los niños lloraban muy feo", relata.
Y es que en la diligencia de careos emanada de los procesos 232 y 233/2009 del Juzgado Segundo Penal en Puebla, entre el procesado Fidel Luna López y dos de los agentes investigadores, se indica que la detención de las tres personas implicadas en el secuestro se realizó el 10 de septiembre de 2009 en la esquina del libramiento hacia el Tecnológico y el Seminario de Tehuacán, cuando se intentaba cobrar el chantaje.
Sin embargo, el propio expediente arroja confusiones, ya que a decir de los dos agentes de la DIEDO y de los dos la PGJ que realizaron la detención, ninguno recuerda el lugar, las maniobras y la ubicación en que llegaron los presuntos delincuentes.
En un fragmento de la diligencia, concretamente en la décimo primer pregunta que responden por separado los agentes, Luis Ernesto Xilot Falcón (XF) y Rosario Jaime Lino (JL), se expone:
–Que diga el agente aprehensor por cuál lugar llegó la camioneta del pasivo del delito cuando acudió al lugar en donde se consumaría el supuesto chantaje–
XF contestó: –no me acuerdo–
JL contestó: –no me sé ubicar por puntos cardinales, pero llegó del Tecnológico con dirección a Puebla y se metió en la calle del Seminario y antes de llegar a éste, retornó–
A lo largo del expediente del secuestro que contiene más de 400 hojas, se encuentran divagaciones como la anterior. La defensa de Chipahua Ruiz asegura que la detención nunca se realizó en esa forma ni en aquel lugar, y que todo se trató de una simulación que la autoridad necesita aportar para hacer mayormente gravoso el caso.
El abogado defensor, Sánchez Reyes, indica que las evidencias planteadas en esa diligencia no son concretas, ya que los actores involucrados nunca conocieron el lugar de la detención.
Lo anterior se refuerza con las versiones de los propios detenidos, quienes manifiestan haber sido capturados en sus viviendas y no en la vía pública.
El Mundo de Tehuacán acudió a la avenida Puerto de Veracruz, en la colonia Revolución, donde vecinos del lugar confirmaron que Damián Chipahua Ruiz, fue sometido por policías cuando llegaba a su domicilio en esa misma calle, esto tras un operativo realizado por elementos del Ejército Mexicano, 066 y las policías Municipal, Estatal y Federal; durante ese tiempo su familia permaneció amenazada con armas de fuego, incluyéndose menores de edad.
"Roxana" (nombre ficticio), una de la vecinas de Chipahua Ruiz, asegura que cerca de las 23:00 horas de aquel septiembre de 2009, el ahora detenido llegó a su domicilio donde ya se encontraba el operativo, al intentar ingresar a su vivienda fue aprehendido por elementos de la Policía con lujo de violencia.
"Sólo vi que estacionó su coche y se acercó, después le preguntaron que dónde vivía y él dijo que ahí (señalando su hogar), entonces lo esposaron, comenzando a gritar a los demás policías que ya se salieran de su casa, que ya lo habían agarrado afuera", dice.
Otra de las testigos, de nombre "Martha", relata que a las 23:00 horas de ese día, personas vestidas de civil y con pasamontañas en la cabeza, ingresaron violentamente al domicilio de Damián marcado con el número 2124, ahí, amagaron a toda la familia hasta lograr su captura justo cuando él llegaba.
"La verdad nosotros sólo vimos desde lejos, no nos metimos porque tenían pistolas... después ya ayudamos a su esposa porque destruyeron todo adentro y los niños lloraban muy feo", relata.
D E L A C A R T A Y E L R E S C A T E
Tras la detención en su vivienda, Damián Chipahua fue trasladado a Puebla, los otros dos involucrados en el secuestro también se encontraban arraigados en alguna parte.
En el interior de un cuarto sucio y oscuro, como cuenta el mismo Damían, los policías lo golpearon y obligaron a redactar una carta donde exigían la cantidad de 300 mil pesos al padre Leobardo Arroyo si éste quería evitar su secuestro; cabe destacar que la carta fue hecha con la presión de los policías, ya que en caso de no escribirla, sus hijos y esposa morirían.
De acuerdo a las autoridades, dicha carta llegó al sacerdote el 9 de septiembre de 2009, por lo que de inmediato el religioso se trasladó a Puebla, logrando al otro día la captura de los supuestos plagiarios.
La defensa ha solicitado que la carta fuera analizada por la perito en gafroscopía, Rosalba Días Pimentel, quien determinó que para la elaboración de lo escrito por Damían Chipahua, existió fuerza, miedo o algún tipo de coacción, enumerando los detalles, simbolismos y demás apreciaciones.
El supuesto rescate solicitado en esa misiva vuelve a diferir con lo declarado por el Obispo de Tehuacán en la averiguación previa PGJP/DIEDO-II/A.P.30/2009, donde argumenta que su sobrino Ricardo Aguilar le comunicó de una llamada del número 2383832230 además de otra con el número de lada de Puebla capital 2292123330, donde una persona de sexo masculino le dijo que el padre Arroyo Romero se encontraba secuestrado.
En parte de la averiguación se lee: "Compa, estamos de paso, somos 20 compañeros de los Zetas de Tamaulipas y tenemos secuestrado al padre Leobardo Benito que es el párroco del Carmen, si lo quieres vivo queremos dinero, queremos 3 millones de pesos... Ya lo oíste, queremos el dinero o dejamos la cabeza del padre en Catedral, queremos arreglar esto hoy y nos vamos, te hablamos en la tarde, nada de esto digas a la Policía, las tenemos compradas en Puebla y a nivel Federal..."
El obispo Rodrigo Aguilar Martínez indica que posterior a esa llamada, se comunicó con el entonces presidente municipal, Félix Alejo Domínguez y el regidor de Gobernación, Willibaldo García de la Cadena Balseca, entre otras autoridades, para saber cómo manejar el caso.
Durante su declaración el Obispo no precisa si existió o no el pago del rescate, sin embargo, el 17 de septiembre de 2009, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) publica un artículo firmado por Aguilar Martínez en el que el religioso sostiene haber sido el interlocutor con los plagiarios para la liberación del sacerdote Leobardo sin haber pagado ningún monto.
"La experiencia del secuestro había sido intensa y estresante; el padre la vivió como víctima, yo la viví como interlocutor, pues así lo exigieron por teléfono y yo acepté. Las palabras fueron cortantes y agresivas, que yo entregara 2 millones de pesos o ellos tirarían la cabeza del padre en la Catedral", dice la publicación.
Nótese como el Obispo señala en su artículo un rescate de 2 millones de pesos, mientras que en la averiguación previa lo define en 3 millones de pesos, este señalamiento también ha sido utilizado por la defensa de Damián Chipahua, con el objetivo de recaudar pruebas que demuestren la supuesta falsedad del asunto.
En el interior de un cuarto sucio y oscuro, como cuenta el mismo Damían, los policías lo golpearon y obligaron a redactar una carta donde exigían la cantidad de 300 mil pesos al padre Leobardo Arroyo si éste quería evitar su secuestro; cabe destacar que la carta fue hecha con la presión de los policías, ya que en caso de no escribirla, sus hijos y esposa morirían.
De acuerdo a las autoridades, dicha carta llegó al sacerdote el 9 de septiembre de 2009, por lo que de inmediato el religioso se trasladó a Puebla, logrando al otro día la captura de los supuestos plagiarios.
La defensa ha solicitado que la carta fuera analizada por la perito en gafroscopía, Rosalba Días Pimentel, quien determinó que para la elaboración de lo escrito por Damían Chipahua, existió fuerza, miedo o algún tipo de coacción, enumerando los detalles, simbolismos y demás apreciaciones.
El supuesto rescate solicitado en esa misiva vuelve a diferir con lo declarado por el Obispo de Tehuacán en la averiguación previa PGJP/DIEDO-II/A.P.30/2009, donde argumenta que su sobrino Ricardo Aguilar le comunicó de una llamada del número 2383832230 además de otra con el número de lada de Puebla capital 2292123330, donde una persona de sexo masculino le dijo que el padre Arroyo Romero se encontraba secuestrado.
En parte de la averiguación se lee: "Compa, estamos de paso, somos 20 compañeros de los Zetas de Tamaulipas y tenemos secuestrado al padre Leobardo Benito que es el párroco del Carmen, si lo quieres vivo queremos dinero, queremos 3 millones de pesos... Ya lo oíste, queremos el dinero o dejamos la cabeza del padre en Catedral, queremos arreglar esto hoy y nos vamos, te hablamos en la tarde, nada de esto digas a la Policía, las tenemos compradas en Puebla y a nivel Federal..."
El obispo Rodrigo Aguilar Martínez indica que posterior a esa llamada, se comunicó con el entonces presidente municipal, Félix Alejo Domínguez y el regidor de Gobernación, Willibaldo García de la Cadena Balseca, entre otras autoridades, para saber cómo manejar el caso.
Durante su declaración el Obispo no precisa si existió o no el pago del rescate, sin embargo, el 17 de septiembre de 2009, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) publica un artículo firmado por Aguilar Martínez en el que el religioso sostiene haber sido el interlocutor con los plagiarios para la liberación del sacerdote Leobardo sin haber pagado ningún monto.
"La experiencia del secuestro había sido intensa y estresante; el padre la vivió como víctima, yo la viví como interlocutor, pues así lo exigieron por teléfono y yo acepté. Las palabras fueron cortantes y agresivas, que yo entregara 2 millones de pesos o ellos tirarían la cabeza del padre en la Catedral", dice la publicación.
Nótese como el Obispo señala en su artículo un rescate de 2 millones de pesos, mientras que en la averiguación previa lo define en 3 millones de pesos, este señalamiento también ha sido utilizado por la defensa de Damián Chipahua, con el objetivo de recaudar pruebas que demuestren la supuesta falsedad del asunto.
E C L E S I A
Durante una entrevista lograda por El Mundo de Tehuacán con el párroco Leobardo Arroyo sobre el caso, manifiesta que para él, dicha situación ha sido dejada en el pasado, pide a las autoridades proceder conforme a ley y asegura haber perdonado de corazón a los responsables de su secuestro.
"No es algo grato recordar esos momentos, yo de corazón los he perdonado, porque hasta ellos me lo han pedido cuando había careos", dice.
Aunque el sacerdote reconoce que no fue maltratado durante su plagio en 2009, pide que las autoridades cumplan con su papel, pues afirma que moralmente el daño a quedado atrás.
"Yo los perdono, sólo que ellos deben pagar según la ley... no pensaron en mi familia cuánto sufría mientras yo estaba desaparecido, pero en fin, eso no lo determino yo, lo decidirá la justicia", añade.
Al cuestionarse la culpabilidad de los tres detenidos, el cura expresa que tanto Fidel Luna como Eulogio Lucas le han comentado que son conscientes de sus cargos y le piden que ore por ellos y sus familias.
Sin embargo, en el caso de Damián, el sacerdote afirma no haberlo visto como tal durante su secuestro, pero indica que a través de la venda que tenía en los ojos pudo saber que alguien de la complexión de Chipahua también estaba presente.
"No lo vi como tal porque estaba vendado, pero como que un poco pude distinguir que era él, además quién manejaba el carro si no había nadie más", agrega.
Las afirmaciones hechas por el también Vicario de la Diócesis son contundentes, "que paguen conforme a ley, que ya no se siga diciendo que ellos no fueron porque todos lo sabemos... sólo sé que Dios me ha dado mucha fuerza para salir de esto", concluye.
... Las discrepancias mostradas en este caso son sabidas por la mayoría de sus involucrados. Será la autoridad la que determine el castigo para los tres detenidos, aunque la defensa de algunos de ellos busca destrabar el mecanismo con el que afirman, opera la Iglesia, el Ministerio Público y las demás instancias judiciales.
"No es algo grato recordar esos momentos, yo de corazón los he perdonado, porque hasta ellos me lo han pedido cuando había careos", dice.
Aunque el sacerdote reconoce que no fue maltratado durante su plagio en 2009, pide que las autoridades cumplan con su papel, pues afirma que moralmente el daño a quedado atrás.
"Yo los perdono, sólo que ellos deben pagar según la ley... no pensaron en mi familia cuánto sufría mientras yo estaba desaparecido, pero en fin, eso no lo determino yo, lo decidirá la justicia", añade.
Al cuestionarse la culpabilidad de los tres detenidos, el cura expresa que tanto Fidel Luna como Eulogio Lucas le han comentado que son conscientes de sus cargos y le piden que ore por ellos y sus familias.
Sin embargo, en el caso de Damián, el sacerdote afirma no haberlo visto como tal durante su secuestro, pero indica que a través de la venda que tenía en los ojos pudo saber que alguien de la complexión de Chipahua también estaba presente.
"No lo vi como tal porque estaba vendado, pero como que un poco pude distinguir que era él, además quién manejaba el carro si no había nadie más", agrega.
Las afirmaciones hechas por el también Vicario de la Diócesis son contundentes, "que paguen conforme a ley, que ya no se siga diciendo que ellos no fueron porque todos lo sabemos... sólo sé que Dios me ha dado mucha fuerza para salir de esto", concluye.
... Las discrepancias mostradas en este caso son sabidas por la mayoría de sus involucrados. Será la autoridad la que determine el castigo para los tres detenidos, aunque la defensa de algunos de ellos busca destrabar el mecanismo con el que afirman, opera la Iglesia, el Ministerio Público y las demás instancias judiciales.
E X P O N E N :
"El Obispo mandó a matarme, no le convenía que estuviera yo vivo, aunque los policías me dijeron que me iba yo a chingar en la cárcel".
Damián Chipahua Ruiz,
Presunto secuestrador.
------------------------------------------
Damián Chipahua Ruiz,
Presunto secuestrador.
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"La Procuraduría y la DIEDO no investigan, son meras receptoras de pruebas y fabrican delitos, lo que buscan es un chivo expiatorio para la Iglesia".
Francisco Javier Sánchez Reyes,
Abogado defensor de Chipahua.
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"Que por favor me devuelvan a mi esposo, nunca tuvimos problemas con nadie, se va a condenar a un inocente al que nada más se le están inventando cosas".
Valentina Rodríguez Santamaría,
Esposa de Damián Chipahua.
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"Yo sólo sé que Dios me ha dado mucha fuerza para salir de esto... a todos mis secuestradores los perdono de corazón".
Leobardo Benito Arroyo Romero,
Párroco víctima de plagio en 2009.
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"Perdono de corazón a los secuestradores y pido a Dios por ellos, por su conversión, pero han cometido un delito y deben pagar".
Rodrigo Aguilar Martínez,
Obispo de Tehuacán.
** LOS PLACERES DE LA IGLESIA **

3 comentarios:
Espléndido lugar para desarrollar el periodismo libre!!!
Hola Camarada soy el Prof. Benjamín Pérez Armas y me gustaría "linkear" tu blog al mío pues estoy construyendo una plataforma de búsqueda para mis alumnas y alumnos!!!
http://entrechavos-teveas.blogspot.com
Esta muy guapo tu blog :D lo voy a leer poco a poco como se disfruta una buena taza de café.
Saludos tu vecina de la maquina de Humberto.
Hugo, el policía federal Adán Domingo Cruz Ventura, no sólo comploteo en este caso por favor comunicate conmio, el acaba de participar en un acto de corrupcion en contra de mi familia, los secuestraron por mas de 3 horas junto con una menor de 6 años! te paso mi correo sariesparza@gmail.com
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