Símbolo de nuestra tierra, La Matanza representa la más
arraigada tradición en esta Tierra de Dioses, la misma de olor
a granadas.
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Hugo de la Cruz Sánchez
Hay un lugar en este planeta donde decir matanza no es hablar de cadáveres, de mutilados ni de una guerra sangrienta; decir matanza no es referirse a la palabra cotidiana del México actual. A la altura del paralelo 97 y debajo del Trópico de Cáncer, la palabra se inicia con mayúscula, nombrarla, es nombrar un pedazo de la Puebla de los Ángeles, y al mismo tiempo, se emana tradición.
Desde los montes semisecos de Guerrero, pasando por la montaña oaxaqueña y entrados en la Mixteca Poblana, el ganado caprino aumenta su valor histórico cada año de cara a la festividad del Mole de Caderas y el rito de La Matanza. Tehuacán es el objetivo que dará paso a un festival lleno de experiencias pueblerinas, ahí donde convergen el humo de la leña, el olor a chile seco y el viento frío de octubre.
Pero detrás de lo que durante cientos de años se ha enmendado como un rito cultural típico de este lugar, existen otras verdades. Detrás de La Matanza existe "la otra matanza", esa que lleva injertada un toque político, partidario y convenenciero, una matanza donde se despedazan los grupos de poder en busca únicamente de sus intereses.
Cuando La Matanza se hizo negocio
Desde su escritorio, a un costado de donde nace la tradicional Matanza, Iñigo García Manzanares, el principal introductor de ganado para esta festividad y propietario de la Hacienda Doña Carlota, revela cómo ha sido el golpeteo diplomático entre priistas y panistas, quienes han visto a La Matanza como una oportunidad de engrosar sus arcas.
"Es un asunto que de popular tiene ya muy poco, ahora se maneja para que esté dirigido a la clase política, cuando deberían ser ellos los que se acoplen al pueblo", explica.
Previo al inicio del festival del Mole de Caderas, el heredero de la tradición en la familia García Manzanares relata que dentro de este espectáculo cultural único en el mundo, existen diversos agentes que han alterado el protocolo establecido por los antepasados.

La alternancia política que caracteriza a Tehuacán se ha vuelto, tal vez, el principal opresor en esas decisiones. Los ayuntamientos en turno han sabido acomodar la celebración a un festejo social encausado por la política hacia nuevas formas y sobre todo, encaminado a obtener una gran cantidad de dinero.
Anualmente la celebración local deja una derrama económica superior a los 5 millones de pesos, y aunque poco se sabe de la paga de impuestos, la ganancia sigue siendo infinitamente superior.
A pesar de que el sacrificio de chivos era meramente un cumplimiento con la historia, las actuales generaciones y las no tan nuevas, ven a esto como una forma de adquirir beneficios. Es ahí cuando La Matanza se convirtió en un negocio, la gran cantidad de cabezas que se consumen en Tehuacán superan las 6 mil, una escala bastante alta en el rango antes estimado.
Pero no sólo el sacrificio de cabezas componen el festejo, un desarrollo étnico-cultural y la gama de expresiones artísticas relacionadas con esta tradición son parte también del repertorio.
A mediados de la década pasada, precisamente la Hacienda Doña Carlota se había convertido en el lugar perfecto para albergar la fiesta tehuacanera. Sin embargo, en 2009 la administración del entonces presidente, Félix Alejo Domínguez, decidió retirar del lugar la celebración.
Cuestiones meramente políticas y algunas diferencias con el introductor habían ocasionado la fractura entre ambos frentes, indispensables los dos para la realización del acto.
"En su momento me dolió que hayan sacado a La Matanza de aquí, porque esta es su casa, pero por todos lados corre aire, y ahora me vuelve a doler que la saquen de aquí, es como hacer una fiesta sin el invitado", comenta.
Los descontentos planteados en aquella ocasión no se conocieron del todo, puesto el año siguiente el festival regresó de nuevo a ese lugar y ahora, para 2011, nuevamente se va.
Tales determinaciones fueron poco claras, pero es evidente cuando el evento se desarrollará en la Ex Hacienda San Lorenzo, propiedad de la familia Díaz Ceballos, proclamadores absolutos del panismo tehuacanero.
El haberse declarado priista desde siempre, también le ocasionó problemas a García Manzanares, la rencillas, principalmente con el ex presidente Francisco Díaz Fernández, le produjeron merma en su producto durante la administración 2005-2008.
"El 'Pollo' se encargó de hablar con las autoridades restauranteras y pedirles que compraran la carne en Huajuapan, sólo porque no soy de su agrado, fue él quien le dio fuerza a Oaxaca para que inmiscuyera en el asunto... ha sido un presidente corrupto como pocos", agrega.
Y es que durante los últimos años el rumor ha crecido, lo grave es que ya se dieron los primeros intentos, el estado de Oaxaca ha pretendido llevarse La Matanza con inversiones millonarias múltiples, su objetivo, según se sabe, es adueñarse de la celebración.
Defendiendo 160 años de tradición
"El gran problema de Tehuacán y por consiguiente de Puebla es que no defienden lo que tienen", dice el introductor al referir que uno de los tantos errores de parte de las autoridades es seguir invitando a Oaxaca al festival de la ciudad.
Anualmente la celebración local deja una derrama económica superior a los 5 millones de pesos, y aunque poco se sabe de la paga de impuestos, la ganancia sigue siendo infinitamente superior.
A pesar de que el sacrificio de chivos era meramente un cumplimiento con la historia, las actuales generaciones y las no tan nuevas, ven a esto como una forma de adquirir beneficios. Es ahí cuando La Matanza se convirtió en un negocio, la gran cantidad de cabezas que se consumen en Tehuacán superan las 6 mil, una escala bastante alta en el rango antes estimado.
Pero no sólo el sacrificio de cabezas componen el festejo, un desarrollo étnico-cultural y la gama de expresiones artísticas relacionadas con esta tradición son parte también del repertorio.
A mediados de la década pasada, precisamente la Hacienda Doña Carlota se había convertido en el lugar perfecto para albergar la fiesta tehuacanera. Sin embargo, en 2009 la administración del entonces presidente, Félix Alejo Domínguez, decidió retirar del lugar la celebración.
Cuestiones meramente políticas y algunas diferencias con el introductor habían ocasionado la fractura entre ambos frentes, indispensables los dos para la realización del acto.
"En su momento me dolió que hayan sacado a La Matanza de aquí, porque esta es su casa, pero por todos lados corre aire, y ahora me vuelve a doler que la saquen de aquí, es como hacer una fiesta sin el invitado", comenta.
Los descontentos planteados en aquella ocasión no se conocieron del todo, puesto el año siguiente el festival regresó de nuevo a ese lugar y ahora, para 2011, nuevamente se va.
Tales determinaciones fueron poco claras, pero es evidente cuando el evento se desarrollará en la Ex Hacienda San Lorenzo, propiedad de la familia Díaz Ceballos, proclamadores absolutos del panismo tehuacanero.
El haberse declarado priista desde siempre, también le ocasionó problemas a García Manzanares, la rencillas, principalmente con el ex presidente Francisco Díaz Fernández, le produjeron merma en su producto durante la administración 2005-2008.
"El 'Pollo' se encargó de hablar con las autoridades restauranteras y pedirles que compraran la carne en Huajuapan, sólo porque no soy de su agrado, fue él quien le dio fuerza a Oaxaca para que inmiscuyera en el asunto... ha sido un presidente corrupto como pocos", agrega.
Y es que durante los últimos años el rumor ha crecido, lo grave es que ya se dieron los primeros intentos, el estado de Oaxaca ha pretendido llevarse La Matanza con inversiones millonarias múltiples, su objetivo, según se sabe, es adueñarse de la celebración.
Defendiendo 160 años de tradición
"El gran problema de Tehuacán y por consiguiente de Puebla es que no defienden lo que tienen", dice el introductor al referir que uno de los tantos errores de parte de las autoridades es seguir invitando a Oaxaca al festival de la ciudad.
"Oaxaca es un estado que vive del turismo, vive de la cultura y si lo siguen invitando puede invertirle mucho dinero para hacerla propia".
A pesar de que el 100 por ciento de los chivos que se ceban para La Matanza se consumen en Tehuacán, otras ciudades como Puebla capital, Huajuapan y Matamoros, han implementado un platillo similar al Mole de Caderas con carne apócrifa, incluso de ternero.
Auspiciado por su coraje, García Manzanares relata la tristeza de ver hasta dónde llegan las autoridades por sacar provecho de esta celebración autóctona.
"Huajuapan pega patadas de ciego, jamás se puede decir que La Matanza es de ellos, todo se consume aquí, Puebla ha sostenido esto, entonces la tradición de acá", cuenta.
Las probabilidades de que Oaxaca invierta en el Mole de Caderas son amplias, durante 2010 se habló de una inversión cercana a los 600 millones de pesos que pretendía hacer el Gobierno oaxaqueño para fusionar su tradicional Guelaguetza con el Festival de La Matanza.
Hace años Puebla perdió la talavera, internacionalmente Tlaxcala se ostenta hoy en día como el productor y mejor hacedor de este material.
"Tehuacán es Cuna del Maíz y sólo tiene un monumento pequeño a las afueras, no encuentras pan de maíz aquí. Tuvo los manantiales minerales que fueron como un Hollywood y nadie hizo nada para rescatarlos", acota de forma elocuente.
García Manzanares dice que lo único que le queda a Tehuacán son los muéganos y el Mole de Caderas, sin embargo, muéganos de la misma calidad han comenzado a fabricarse en Cuatla, Morelos, y hasta posibilidades de patente existen en ese lugar, mientras que del platillo típico la historia es casi similar.
"Nadie hace nada para defender lo que se tiene... las autoridades sólo hacen por su tres años y se van, no dan continuidad de nada".
De acuerdo con el introductor y uno de los personajes más entrados en el ritual de la ciudad, la única forma de salvar a esta tradición es sintiendo cariño por lo propio, "poniéndose la camiseta, no hay que ser ojetes... lo que es derecho no es torcido", asegura muy firme.
La Matanza es sin duda, entonces, un simbolismo de esta tierra, metáfora del lugar donde converge la multitud de una misma sangre, La Matanza es la expresión más profunda de un pueblo que resurge con cada opresión que recibe.
(Ajenas al destino final)
Aunque es La Matanza más propiamente una tradición de españoles que de mexicanos, fue en estas tierras donde obtuvo el grado de cultura, de forjamiento innato y autóctono de quienes habitan este suelo árido, soleado y salado, ese que precisamente le da sabor a nuestra celebración.
Los que se dedican al negocio de La Matanza mandan a sus pastores a ciertas zonas a recoger el ganado que previamente han comprado. Una vez reunido lo arrean andando y lo ubican en terrenos donde se ceba; ya en la casa, un pistolete insensibiliza al animal para morir desangrado, una cuadrilla envasa el cebo en las panzas, también se hace el secado del brazuelo y el chito tasajo y se purgaba en tanques de sal, donde reposa, luego se extiende en petates al sol y una vez seco, pasa al empaque en las bodegas manteniendo una particularidad, el chito puede durar hasta más de un año sin prepararse.
(El mole de pobres a ricos)
Según la historia los antiguos pastores de hacienda arreaban algunos chivos, teniendo éstos prohibido tomar el forraje del ganado del patrón, posteriormente mataban a los cabríos y secaban sus carnes, que representaban los único útil y placentero, los hacendados regalaban los huesos a los indígenas, que preparaban con estos un tesmole con el esqueleto y realizaban alguna fiesta para celebrar el obsequio de su patrones.
A pesar de que el 100 por ciento de los chivos que se ceban para La Matanza se consumen en Tehuacán, otras ciudades como Puebla capital, Huajuapan y Matamoros, han implementado un platillo similar al Mole de Caderas con carne apócrifa, incluso de ternero.
Auspiciado por su coraje, García Manzanares relata la tristeza de ver hasta dónde llegan las autoridades por sacar provecho de esta celebración autóctona.
"Huajuapan pega patadas de ciego, jamás se puede decir que La Matanza es de ellos, todo se consume aquí, Puebla ha sostenido esto, entonces la tradición de acá", cuenta.
Las probabilidades de que Oaxaca invierta en el Mole de Caderas son amplias, durante 2010 se habló de una inversión cercana a los 600 millones de pesos que pretendía hacer el Gobierno oaxaqueño para fusionar su tradicional Guelaguetza con el Festival de La Matanza.
Hace años Puebla perdió la talavera, internacionalmente Tlaxcala se ostenta hoy en día como el productor y mejor hacedor de este material.
"Tehuacán es Cuna del Maíz y sólo tiene un monumento pequeño a las afueras, no encuentras pan de maíz aquí. Tuvo los manantiales minerales que fueron como un Hollywood y nadie hizo nada para rescatarlos", acota de forma elocuente.
García Manzanares dice que lo único que le queda a Tehuacán son los muéganos y el Mole de Caderas, sin embargo, muéganos de la misma calidad han comenzado a fabricarse en Cuatla, Morelos, y hasta posibilidades de patente existen en ese lugar, mientras que del platillo típico la historia es casi similar.
"Nadie hace nada para defender lo que se tiene... las autoridades sólo hacen por su tres años y se van, no dan continuidad de nada".
De acuerdo con el introductor y uno de los personajes más entrados en el ritual de la ciudad, la única forma de salvar a esta tradición es sintiendo cariño por lo propio, "poniéndose la camiseta, no hay que ser ojetes... lo que es derecho no es torcido", asegura muy firme.
La Matanza es sin duda, entonces, un simbolismo de esta tierra, metáfora del lugar donde converge la multitud de una misma sangre, La Matanza es la expresión más profunda de un pueblo que resurge con cada opresión que recibe.
(Ajenas al destino final)
Aunque es La Matanza más propiamente una tradición de españoles que de mexicanos, fue en estas tierras donde obtuvo el grado de cultura, de forjamiento innato y autóctono de quienes habitan este suelo árido, soleado y salado, ese que precisamente le da sabor a nuestra celebración.
Los que se dedican al negocio de La Matanza mandan a sus pastores a ciertas zonas a recoger el ganado que previamente han comprado. Una vez reunido lo arrean andando y lo ubican en terrenos donde se ceba; ya en la casa, un pistolete insensibiliza al animal para morir desangrado, una cuadrilla envasa el cebo en las panzas, también se hace el secado del brazuelo y el chito tasajo y se purgaba en tanques de sal, donde reposa, luego se extiende en petates al sol y una vez seco, pasa al empaque en las bodegas manteniendo una particularidad, el chito puede durar hasta más de un año sin prepararse.
(El mole de pobres a ricos)
Según la historia los antiguos pastores de hacienda arreaban algunos chivos, teniendo éstos prohibido tomar el forraje del ganado del patrón, posteriormente mataban a los cabríos y secaban sus carnes, que representaban los único útil y placentero, los hacendados regalaban los huesos a los indígenas, que preparaban con estos un tesmole con el esqueleto y realizaban alguna fiesta para celebrar el obsequio de su patrones.

Mucho tiempo después, la exquisita comida se convirtió en tradición y con el paso de los años dejó de ser un platillo de pobres y se convirtió en un guisado costoso para los ricos.
(Vísperas de una celebración)
Es el día anterior a La Matanza, entre las 9 y 10 de la noche, cuando los matanceros preparan una fogata en el lugar donde sacrificarán a los animales, mismo sitio que es acordonado con cinta y adornado con hierba o especia del mole de caderas para realizar el primer acto de faena y purificación durante los días de temporada.
También se señala que es la parte más importante, aquella donde ocurre la "pica", que simboliza la petición y adoración hacia los dioses, los cuales jamás en la historia han negado el permiso para la muerte de los caprinos.
Así, tras la aceptación del sacrifico, un chamán o tetlale embriagado entra en contacto con los dioses para enterrar la "pica" en el cuello de los chivos, el desangrado se hace como muestra de la purificación de la vida.
Cercano a ese momento, los animales son ahumados con incienso y una cuadrilla, generalmente originaria de San Gabriel Chilac, inicia el alumbrado con velas de cebo y cantan lo que se conoce como "El Alabado", oración a modo de letanía que ruega a los dioses para que La Matanza se lleve a buenos términos en el año presente y en los futuros.
(Vísperas de una celebración)
Es el día anterior a La Matanza, entre las 9 y 10 de la noche, cuando los matanceros preparan una fogata en el lugar donde sacrificarán a los animales, mismo sitio que es acordonado con cinta y adornado con hierba o especia del mole de caderas para realizar el primer acto de faena y purificación durante los días de temporada.
También se señala que es la parte más importante, aquella donde ocurre la "pica", que simboliza la petición y adoración hacia los dioses, los cuales jamás en la historia han negado el permiso para la muerte de los caprinos.
Así, tras la aceptación del sacrifico, un chamán o tetlale embriagado entra en contacto con los dioses para enterrar la "pica" en el cuello de los chivos, el desangrado se hace como muestra de la purificación de la vida.
Cercano a ese momento, los animales son ahumados con incienso y una cuadrilla, generalmente originaria de San Gabriel Chilac, inicia el alumbrado con velas de cebo y cantan lo que se conoce como "El Alabado", oración a modo de letanía que ruega a los dioses para que La Matanza se lleve a buenos términos en el año presente y en los futuros.
EL DATO
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| Fotos: Esaú Coello Colín. |
- 6 mil cabezas de caprino se sacrificarán en 2011 en Tehuacán.
- 15 mil visitantes se esperan para el acto de La Matanza y los días consecuentes.
- 230 y hasta 450 pesos costará el Mole de Caderas.
- Más de 5 millones de pesos se espera sea la derrama económica.
- Más de 150 matanceros trabajarán en el rastro la Hacienda Doña Carlota para sacrificar ganado.



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