diciembre 21, 2011

Tehuacán, desde el tren


La máquina de trabajo es, también para otros, la máquina de los
sueños. Esa que lo lleva a buscar lo interminable.

Hugo de la Cruz Sánchez

Aún por la ciudad, un tren de otro tiempo une las tierras del valle tehuacanero con la costa de Veracruz en un interminable viaje que atraviesa plantíos de café, caña y las tierras semiáridas del guaje poblano.
Se trata de un itinerario por la accidentada Sierra Madre Sur, conocida también como el "corredor del sureste". Ahí, los mágicos vagones que transportaron decenas de pasajeros en viajes novelescos, han dejado paso al transporte de carga pesada en esa vía de comunicación.

El tren fue, es y seguirá siendo un inminente testigo de la historia, parte de mil leyendas y responsable de varias tragedias; su maquinaria continúa abasteciendo a las grandes empresas de este Tehuacán que durante sus últimos 100 años se ha caracterizado por el despunte avícola.
Aunque nació como un tren de pasajeros, ahora es la vértebra socioeconómica para esta región y funge en el acarreo de materias primas (granos) de al menos 10 empresas nacionales productoras de huevo y pollo, entre otros. 
La estación de Tehuacán hoy, no es más que una administradora de los grandes vagones que diariamente llegan. Luce con poca actividad, pero dicen sus operadores que el trabajo es mayúsculo.
Esa misma estación que nació con el siglo pasado, fue la receptora de viajeros andantes de las zonas de Veracruz, Oaxaca, Puebla y México. Después de 1879 comenzó su alistamiento para definirse como una de las primeras vías de ferrocarril en México, el tramo asignado entonces fue el camino hacia Esperanza.
En la historia se cuenta que el general Manuel González compró al gobierno el ferrocarril y años después sus herederos lo traspasaron a la compañía Ferrocarril Mexicano del Sur, que acababa de terminar el tramo Puebla-Tehuacán, en su ruta a Oaxaca, luego, fue cambiado a tracción de vapor, pues en 1952 se ensanchó a vía estándar al ponerse en servicio la ruta entre México y Oaxaca.

La trascendental ubicación que ha tenido la ciudad obligaba a tenerla como una referencia en los recorridos del Golfo hacia el Pacífico y del Norte a la parte del sureste mexicano.
Como ya es sabido, la primera estación se edificó en lo que hoy es el Parque Ecológico, la colocación en lo que para entonces era el centro de la ciudad fue vital, cientos de familias, obreros y visitantes salían con destinos diferentes; era su único medio de transporte.
Aunque con el paso de los años y la aparición de carreteras el tren fue perdiendo interés, este es perseguido por giros comerciales en su andar.

Acarreando beneficios

La Administración de Ferrocarriles del Sureste (Ferrosur) en Tehuacán, indica que la industria avícola, ganadera, de nutrimentos animales y aceites, entre otros, son los más favorecidos con la presencia de una estación de descarga y demás subalternas en la zona.
Cada día ingresan al municipio entre 40 y 60 vagones cargados de maíz, sorgo, cebada y soya. Tan sólo el sector de los avicultores recibe hasta mil tolvas por mes.
La materia prima que se transporta en cada remolque es utilizada dentro de los procesos y en la preparación de cada uno de los productos industrializados de la zona, por lo se necesita una actividad mayormente coordinada y constante.

Desde siempre el tren a representado un peligo inminente para
quienes se pasean cerca de éste y también para quien no lo hace
tan cerca.

Arribado de países como Brasil, Argentina y Estados Unidos, las cargas llegan al Puerto de Veracruz para después ser trasladadas a Tehuacán.
El funcionamiento de la estación local es nocturna, la maquinaria que arrastra entre 12 y hasta 25 vagones llega a la ciudad todas las noches para trabajar durante la madrugada en la separación de los cargamentos que irán, asignadas por cada proveedor, a las empresas contratantes.
Dentro de la ciudad se habla de al menos 10 servicios de descarga, las empresas del Grupo Romero y otras más como Apecsa, Purina, Ganaderos y Avicultores del Valle de Tehuacán, entre otros, son las de mayor solicitud en el abastecimiento de maíz, trigo y cebada.
La historia de nuestros ferrocarriles se remonta a los primeros tiempos del México Independiente, unos años después de que en Inglaterra se pusiera en servicio, en 1830, el primer tren de pasajeros entre Manchester y Liverpool.
Ya en el país y por decreto del 22 de agosto de 1837, el general Anastasio Bustamante, en su segunda administración como presidente de la República, otorgó a Francisco de Arrillaga, acaudalado comerciante residente en el puerto de Veracruz, el privilegio exclusivo para establecer un camino de hierro desde su ciudad hasta la capital del país, asegurándole por el presente la propiedad de ese establecimiento en los términos y por el tiempo que designen los artículos que fijaba un plazo de 30 años para explotar el camino de hierro de dos carriles, y se disponía la construcción obligatoria de un ramal a la ciudad de Puebla, partiendo del punto que la empresa considerara más importante, la parada forzosa en Tehuacán terminó por acrecentar la demanda.


Ingrato recuerdo, 20 años después

A golpe de silbato el tren se abre camino entre la ciudad sobre rieles rodeados de hierba seca y polvorientas pistas de tierra batida. Pero aunque la tradición así lo marca, la operación del ferrocarril cada vez se vuelve más complicada... e incómoda para otros.
Salió de Esperanza con destino a Tehuacán, el tren Extra modelo 9130 con 14 vagones cargados de sorgo y cemento entró a la ciudad con una velocidad mayor a los 200 kilómetros por hora... y vino la tragedia.

Don Alfonso Recuerda el momento del 'trenazo' como si hubiese
sido ayer, en su mente siguen vivas las imágenes que estremecieron
a todo el país y América Latina, Tehuacán era el hepicentro del terror.

Eran pasadas las 11:30 de la mañana del 19 de noviembre de 1991, hace ya 20 años, el ferrocarril se quedó sin frenos a unos kilómetros después de su salida y llegó a Tehuacán para causar muerte y destrucción, se descarrilaría en lo que actualmente es el disloque vehicular de la avenida José Garci-Crespo y bulevar Héroe de Nacozari, la cifra oficial de las autoridades fue de más de 300 muertos, los testigos en cambio, afirman que se rebasaron los 900.
A sus 88 años de edad su memoria permanece fresca, aunque con un poco de dificultad al hablar, José Alfonso Rodríguez Roa, uno de los hombres prominentes del ferrocarril mexicano radica en Tehuacán desde hace más de 40 años, testigo de mil y un aventuras, Don Alfonso, como le llaman sus amigos, recuerda el estruendo causado por el trenazo del 91 y cómo salvó su vida.
"En ese tiempo yo era administrador de la estación Peñafiel, aquí en Tehuacán (...) siempre pasaba un reporte como a las 12 del día a la embotelladora, pero me detuve a componer una parte de la vía.
Me metí debajo del vagón y comencé a desatorarla, cuando de pronto vi la luz del ferrocarril que venía, pero no hacía ruido, me paré pensando que se detendría pero no, pasó rapidísimo, logré quitarme y se cimbró hasta el vagón de junto, me quedé impresionado y adelante escuché un estruendo bárbaro", relata el hombre originario de Perote, Veracruz.
Dice también Don Alfonso que el tren venía sin el maquinista ni los auxiliares, "nos dijeron después que el operador y los demás que venían abordo se dieron cuenta que no tenían frenos, pero antes de salir de Esperanza hay como un columpio, ahí perdió fuerza el tren y ellos mejor se aventaron, y así se vino solo hasta aquí, claro que agarró velocidad y en la curva se descarriló".
Durante casi 10 años ese accidente fue considerado uno de las más graves de América Latina, ahora solo se vive del recuerdo y algún otro dolor que aún permanece en las familias de las víctimas. 

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Lo que no sabías del tren
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1. Los primeros cargamentos que llegaron a Tehuacán por tren trasladaban botellas vacías para el refresco Peñafiel, pescado crudo para los mercados, paquetería y correspondencia de correo.

2. La distancia entre Tehuacán y Esperanza por vía era de 50 kilómetros y tardaba más de una hora en llegar, el costo del boleto era de 25 centavos.

3. Un remolque vacío pesa 30 toneladas, cargado a su capacidad máxima alcanza las 120.

4. Más de 1,000 vagones llegan a Tehuacán procedentes de Veracruz y Puebla cada mes.

5. El ferrocarril de Tehuacán alcanza los 60 kilómetros por hora en zonas irregulares (curveada), en planicies y rectas supera los 120 kilómetros por hora.


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