febrero 06, 2012

Música para 'volar'

Hugo de la Cruz Sánchez

Había salido con la intención de robarle la motocicleta a su mejor amigo, y lo logró. Es lo más grave que ha hecho Javier en su vida para conseguir dinero, lo más grave.
En el interior de un cuarto donde apenas pasa la luz, la droga ahora entra por los oídos.
A sus 17 años de edad, Javier cuenta el modo de cómo obtenía dinero para después regresar a su habitación exclusivamente a escuchar música. Su 'rola' preferida es "Cocaine mool", dura casi 14 minutos, no la comparte, es suya y nadie pueda verla.Se recuesta en su cama, dicen que es cohibido, pero en realidad Javier prefiere comprar cada semana media hora de marihuana para su estéreo que socializar con los muchachos de su edad.Es la droga musical, la que no se ve, la que no se toca, pero que tiene el mismo efecto que los enervantes más comunes. La escucha mientras relata fragmentos de su vida, dice que no está drogado, pero sus pupilas lo delatan."La neta necesitaba lana pa' descargar y le dije a un cuate que me prestará su moto para ir a traer unas cosas de mi jefa... en realidad vendí la moto en 2 mil varos", cuenta el chico con una mirada dirigida al suelo como de vergüenza, aunque se ríe.
Han pasado más de dos años desde que "El Bruja", uno de sus 'amigos' de barrio, invitó a Javier a que comprara música en una página de internet llamada I-Doser, desde entonces, esa dirección electrónica ha sido el sitio más frecuente que aparece en su historial de navegación y la misma que le ha dado "la tranquilidad que a veces necesitaba".

Criado lejos de su familia paterna debido a la separación de sus papás cuando él era un niño, Javier no conoce otro mundo que no sea el de la web, un mundo recóndito en el que sus fantasías se cumplen con tan sólo escuchar... y escuchar.El vivir solo con su madre y ser hijo único le permite llevar una vida cómoda hasta cierto punto.
"Mi jefa no sabía del problema, pues ni entiende nada de esto de la compu", dice quitado de la pena cuando recuerda que frente a su mamá se drogaba sin que la mujer supiera lo que escuchaba su hijo.
Javier es adicto a la droga musical, una moderna alternativa para drogarse. En esta no se habla de gramos, sino de bits que entran de forma inconsciente al cerebro para producir el mismo efecto que el consumo de un cigarrillo de marihuana.
Desde ese mismo cuarto casi oscuro donde lucen pósters de grupos musicales casi desconocidos y uno que otro recuerdo de su infancia, el joven que dejó el bachillerato hace casi dos meses, no siente pena de nada, es casi inmune a las burlas de quienes se mofan de él por drogarse con música.
Aunque su madre sabe ya de su problema, poco puede hacer, un tratamiento para estos casos es casi inexistente, pero los hay.
Dice Javier que ya escucha menos 'rolas' que antes, y su mamá lo entiende, aunque cuando faltan 500 pesos en su monedero sabe que los ocupó su hijo para descargar la droga auditiva, y entonces viene el pleito.
"Al principio ese güey (el Bruja) me dijo que también vendiera la música y que me daba mi comisión, pero la neta no jaló... ya después no lo volví a ver", recuerda.
Javier ha progresado en la erradicación de su problema, aunque reconoce que sus oídos aún le reclaman el haber suprimido de su lista de reproducción canciones como "Escéptico", "Viaje al cielo y al infierno" y "Pulsos binaurales", las cuales tuvieron un costo de 25 dólares cada una."A veces me gana la tentación y las vuelvo a escuchar", dice decepcionado porque la mayoría de sus cuentas de correo electrónico también fueron canceladas al no poder pagar lo que solicitaba por internet."Esa madre del I-Doser está bien controlada, creas tu cuenta y descargas la música que quieras, pero debes pagar ya sea con tarjeta o a cuenta en el banco", relata.-¿Cada que tú lo quieras o es limitado el uso?- pregunta el reportero. "No güey, cuando quieras, hasta historial te hacen y te premian cuando ya llevas algo comprando", contesta.El suyo es un mundo extraño, ahí convergen ruidos que provocan escalofríos y melodías tenues con un silbido que como dice Javier, "al principio te apendejan".
Le gusta vivir al día, luce Nike, Abercrombie y Converse, afuera casi nadie lo distingue, ese es el chiste.
Esa es la droga musical, la que no está penada, la que vale dólares y que se compra en internet. Es la nueva forma de volverse loco, de viajarse a un mundo, en el que dicen, se cumplen todos los placeres que siempre deseaste, y algo más.


Lo que dicen los expertos


Como Javier, existen en Tehuacán algunos casos poco sabidos de jóvenes que se drogan musicalmente.
Norma Notario Guevara, directora del Centro de Integración Juvenil (CIJ) explica que dicho casos son aislados y poco conocidos. Aunque sabe de los efectos que esta música en forma subliminal transmite, la entrevistada coincide en que es necesario regular los contenidos en internet al que pueden tener acceso menores de edad y que no resultan benéficos.
"Este tipo de drogas se comercializan ante una falta de regulación, pero también tiene que ver con la persona y sus emociones", comenta.
A través de web, como I-Doser, se pueden encontrar infinidad de dominios que ofrecen droga auditiva a precios entre los 240 y hasta 780 pesos.
Para la especialista del CIJ tal situación tiene que ver con un proceso individual de quien lo escucha, con sus sensaciones y su liberación de emociones.
"Yo no llamaría a esto adicción, sino una afición por la música que causa placer, pero que está acompañada de un contenido que va directamente al inconsciente y causa otros efectos", agrega.Aunque los casos son mínimos, Notario Guevara coincide en que el tratamiento debe ser diferente al de personas adictas a sustancias como marihuana y cocaína.

¿Qué es I-Doser?


Es un programa que ofrece diferentes archivos sonoros que, tras ser escuchados con auriculares durante unos 30 minutos, producen efectos muy similares a los de las diferentes drogas que se ofrecen en los mercados negros. Según indican, induce al cerebro a sentir tranquilidad, euforia, sedación y alucinaciones tal y como las producen las drogas reales.




Los números de Javier:

- 360 visitas cada semana realizaba al portal de I-doser.
- 399 canciones descargó durante más de dos años.
- 25 y entre 60 dórales (325 y 780 pesos) es el valor de un track en ese portal.
- 5 horas diarias escuchaba la música desde su reproductor.

1 comentario:

LiLi8£+ħ dijo...

Aprendí algo nuevo, nunca imaginé que se podría llegar a "volar" de tal forma (como con drogas) con la música wow!