junio 06, 2012

El diablo bajo la piel


Hugo de la Cruz Sánchez

Han pasado más de 15 años y desde entonces ella lucha contra el demonio. Ni más ni menos.
Dice que entregó su alma al diablo en una broma infantil que de por medio tenía a la Ouija, una de sus amigas trató de advertirle que debía continuar el ritual o de lo contrario se arrepentiría el resto de su vida. Se negó, y entonces, a sus 13 años comenzó este calvario espiritual.
Para muchos, Eva, como se llamará en esta historia, ya no es dueña de su propia alma, varios entes malignos se han apoderado de ella. Pero la gran pregunta está ahí, ¿pura enfermedad?, ¿sugestión? o ¿un ambiente demasiado proclive a creer en el demonio? Es la historia de una chica endemoniada para muchos, y para otros simplemente enferma, una historia que supera cualquier ficción o cualquier película. Porque es real.


Pide un deseo

Año 1997, en ese tiempo el rostro de Eva aún lucía pleno y sin ojeras, vivía una plena adolescencia. Llegó a Tehuacán oriunda de la ciudad de Orizaba, aquí cursaría sus estudios de secundaria en la Técnica 21, una escuela ubicada al oriente de la ciudad; aquí mismo su destino cambiaría, el mal la rondaba y ella estaba demasiado cerca.
Nacida en el seno de una familia semidisfuncional, Eva creció feliz al lado de sus hermanos, aunque con algunos problemas cotidianos de comunicación en su etapa juvenil, recuerda como era bastante normal.
Pero ya entrada en la confianza de una nueva escuela, un grupo de amigas decidió buscar una forma de "distracción" más divertida y atrayente.
Fueron varios los intentos hasta que por fin, una de ellas les presentó una tabla envuelta en tela negra. Primeramente visto como un juego, las cuatro jóvenes curiosas cada vez más se adentraban a los enigmas de la Ouija.
No recuerda exactamente el mes en que "entró al infierno", pero dice Eva que fue un día 31, un día en el que las puertas del mal se abren en la Tierra para dar la bienvenida a los imperfectos aventureros.
"Mi amiga me dijo que pidiera un deseo, yo le dije que quería ver a mi tío Francisco que había muerto unos meses atrás. En ese momento la tabla se movió, pude verlo y supe de él, después, ella colocó sus manos sobre mi cabeza e invocando a alguien hablaba un idioma diferente, cuando retiró sus manos me dijo que ya estaba consagrada", dice con miedo.
Varias veces, al menos una por semana, Eva llevaba la tabla a su casa donde la debía proteger de cualquier situación peligrosa. El pedir deseos ya era para ese grupo de amigas una situación muy común, aunque sabían que algo no estaba bien.

El diablo está presente 
Tras hacer vida marital con un joven, Eva decidió abandonar por completo sus estudios. Su corta edad no le permitía hacer un juicio concreto de la realidad que empezaba a vivir, una realidad acompañada de visiones, voces y una oscuridad infernal que no termina de describir.
Su padecimiento se agravaba cada día más, desmayos, mareos y dolores de cuerpo se habían vuelto cotidianos. Sus padres, su esposo y su cuñada tomaron entonces cartas en el asunto, un médico era lo más pronto e inmediato.
Las diferentes pruebas neurológicas a las que fue sometida no dejaban lugar a duda: epilepsia, esquizofrenia y hasta loquera. Pero la joven, impulsada por sus antiguos recuerdos, ya empezaba a sospechar que su mal tuviera otro origen mucho menos científico, y mucho más maligno, Eva escuchaba voces y tenía bien claro de quién eran.
Una vez, cuenta su cuñada, se desvaneció en el suelo de su casa, permaneció tirada por unos segundos y, de pronto, abrió los ojos, unas pupilas dilatadas ahora miraban a su familia con gran odio. Gritó y comenzó a hablar en una lengua desconocida, su fuerza era brutal, minutos después recobró el conocimiento... todo había vuelto a la normalidad.
Aquel episodio ilógico a la realidad mantenía tensos a todos. La chica era la más consciente que algo estaba en ella sin saber bien lo que era. Y otra vez sucedió.
Un mediodía de enero, Eva cayó nuevamente al piso, su cuñada Gloria, que ha sido el testigo más fiel de esta historia, relata cómo arremetió a golpes contra su persona, la hirió en el pecho y brazos y comenzó a maldecir a todos.
"Recuerdo que tenía una imagen del Santo Papa en la casa, cuando Eva se ponía mal sacaba espuma por la boca, otras veces aventaba sangre. La teníamos agarrando entre varios primos míos y de pronto dio un escupitajo de sangre que llegó hasta ese cuadro. Era muy feo", dice Gloria con un rictus de dolor mientras mira al cielo y une sus manos.
Y es que lo de Eva no era algo común, tendía a autolesionarse, escribía en idiomas diferentes y cantaba la oración del Padre Nuestro al revés.
Las sospechas de algo sobrenatural crecían a medida que los ataques sobre Eva empeoraban. Cada vez eran más continuos, se retorcía en el suelo cambiando el tono de voz, blasfemando e insultando todo lo sacro, entonces, Gloria hizo una deducción bastante cruda pero muy acertada: "aquí, el diablo está presente".
Puente Jula

Aquella conjetura a la que habían llegado los familiares de Eva era completamente dramática. La joven estaba poseída por un espíritu maligno, aunque algunos insistían en un problema de la mente que debía tener tratamiento.
Pero no fue así, tras un diagnóstico muy personal y a pesar de su incredulidad sobre la existencia de Dios, Eva tenía que hacer frente al peor de los enemigos de la cristiandad, al mismísimo demonio y para eso no necesitaría ningún medicamento.
Un lugar llamado La Perla, en Veracruz, fue el primer destino al que Eva visitaría con la intención de 'liberarse', pero la dureza del mal en su cuerpo no cedía ni un solo milímetro.
"En ese lugar un hombre me hizo una curación muy simple, y cuando terminó me dijo que estaba yo completamente curada. Yo sabía que no era cierto", relata sentada en una silla de madera mientras amamanta a uno de sus seis hijos de los que es madre.
Y es que la vida de esta chica había transcurrido, aunque por ratos, de forma común, pero aquella maldición interna pareciera que no muestra debilidad alguna, el miedo surca a la mujer cuando más puede y cuando más quiere.
En la casa de Eva, una voz en off platica un poco acelerada y con mucho miedo: "cuando estaba embarazada de uno de sus niños se desmayó, apenas entre sueños nos dijo que se iba a ir, corrimos a amarrarla y empezó a hacer bien feo... ella tenía como siete meses de embarazo y vimos como dentro de su vientre había como algo que trataba de salirse y se movía horriblemente, de pronto uno de los señores que nos estaba ayudando salió corriendo cuando vio que Eva empezó a volar, estaba en el aire, así como si fuera un globo".
Tras haber asumido su malestar, Eva también estaba dispuesta a emprender una lucha con el 'ángel caído' en pro de borrar las atrocidades que éste experimenta dentro de ella.
En una ocasión, su familia la trasladó a las misas de sanación realizadas por la congregación de los padres basilianos en San Lorenzo Teotipilco, pero aquella cristiana recepción tuvo que desistir del caso, la fuerza del mal parecía no estar dentro de los límites convencionales.
La recomendación en ese momento de los religiosos fue tajante, había que practicarle un exorcismo y no propiamente muy cerca de aquí. La encomienda ahora sería en Puente Jula, Veracruz, en la parroquia de San Miguel Arcángel, también llamada "la casa del exorcista".
Ahí, un grupo de sacerdotes y especialistas, únicos autorizados por El Vaticano, serían capaces de emprender la guerra contra Satanás y sus legiones a través de las ya famosas "misas de liberación".

Así se vence al maligno

Las visitas a Puente Jula comenzaron a tener una reacción más concreta sobre el padecimiento de la chica, lo que su familiares creían se estaba confirmando, Eva estaba poseída. El problema es que no era un demonio, sino 12.
Emprendiendo el viaje desde Tehuacán hasta el municipio de Paso de Ovejas, en Veracruz, todos los viernes a las 5 de la tarde, muy cerca del ocaso, el padre Francisco Ugalde es el encargado de iniciar la lucha entre el bien y el mal.
Es una guerra de poderes absoluta, Dios contra el diablo.
"La primera vez que fui a Puente Jula sentí algo diferente, en ese lugar vi a muchas personas como yo", habla Eva.
En la penumbra de aquella parroquia, el padre Ugalde Álvarez explica que el ritual del exorcismo es el mismo que el de una misa tradicional, literalmente.
"No cambia, se trata de un acto igual de consagrado que el resto de las misas, probablemente más tardado, pero eso es todo", dice.
El religioso es ahora sucesor del fallecido sacerdote Casto Simón, heredero de una de las misiones más antiguas en el planeta y la más escalofriante y aterrorizadora lucha entre los hombres y Belcebú, una lucha seria que no da pauta a las burlas o al escepticismo.
"Sólo así se vence al maligno, no hay nada -te lo apuesto- más poderoso que la palabra de Dios", cuenta el padre Ugalde sobre las diversas posesiones diabólicas que ha tratado en su parroquia.
Pero el de Eva es uno de esos casos muy particulares, la mujer posee varios entes malignos en su cuerpo de los cuales no se ha podido liberar.
"En la parroquia de Puente Jula se inicia la liberación con un rosario, luego van cayendo las personas poseídas. Así le pasó a Eva una vez, de pronto cayó y varias personas de la iglesia corrieron a amarrarla, luego otra muchacha de junto también se poseyó, la amarraron y entre Eva y esa mujer empezaron a hablar en una lengua distinta, lo increíble es que no se conocían, jamás se habían visto, y hasta se reían entre ellas, pero sus voces no eran las suyas, eran las del malo", narra Gloria, quien junto a su hermano ha estado al lado de Eva desde que la conocen.
Pero detrás de aquel ritual que poco a poco causaba buen efecto en la joven, una precaria situación económica también se asomaba. Cada vez más las nueve horas de viaje a Veracruz se volvían tediosas, y el dinero empezó a mermar el tratamiento espiritual que Eva apenas comenzaba.
"El malo no quiere que ella esté libre, para todo pone trabas, pregúntale a Eva qué tiene, nada, más que una cama, una tele y una mesita donde ponen sus cosas, eso es todo, el dinero nos les alcanza", explica Gloria media enojada.

Ha vuelto...
Casi a finales de 2010, Eva dejó de asistir a la parroquia de Puente Jula pese a que su situación podría tener un mejor final. Ahora, dedica su tiempo a sus seis hijos y trata de apoyarse con la venta de algunos productos, aunque muchos de sus conocidos la tachan de enferma y maldita.
"Los vecinos nos tienen miedo, muchos no me hacen caso y ni siquiera nos saludan bien. Cuando necesitamos hablar con ellos -por cuestiones particulares- nos cierran la puerta y meten a los niños", dice.
Han pasado ya 15 años de terror, 15 años de oraciones continuas, pues Eva es ahora es una fiel creyente de Dios y sus Santos, de hecho, todos los días por las mañanas -y otras veces en la noche- realiza un rosario en el que pide por  ella y su familia.
A sus 28 años de edad, es víctima, un mártir del misterio que aún en nuestros tiempos está presente.
"Sé que existe el bien y el mal, sólo puedo decirles que no comentan el mismo error que yo. Sé que sigo siendo un testimonio de la lucha entre Dios y el diablo", comenta.
Las posesiones de hasta seis horas poco a poco han cedido, pero Eva sabe que no está del todo libre, de hecho, desde hace dos meses ha empezado a escuchar voces entre sus sueños, ha visto extrañas cosas en la oscuridad y tiene ruidos internos... y justo en esta entrevista concedida, ha tenido un fuerte dolor en la nuca y espalda, "es porque estoy nerviosa", dice con una sonrisa amenazante... y entonces, las preguntas terminaron.



Se trató de un caso de terror a gran escala



El singular caso de Eva y sus demonios tuvo impacto en las grandes esferas de lo paranormal. En 2006, el famoso cazafantasmas Carlos Trejo la visitó con la intensión de tener el mejor testimonio de quien es una víctima del mal.
En entrevista para El Mundo de Tehuacán, Carlos Trejo relata la dificultad que enfrentó durante este caso, uno, según dice, de los más impresionantes y particulares que ha visto en su carrera.
"Recuerdo que la situación por la que atravesaba esta chica era bastante complicada, si uno se da cuenta ella no es muy alta que digamos, pero tuvimos la oportunidad de ver cómo era poseía y la fuerza que alcanzaba no tenía nada que ver con las dimensiones de su cuerpo, aventaba a varias personas con solo un movimiento", relata el también productor del filme 'Cañitas'.
Parte de las investigaciones realizadas por su equipo de cazafantasmas radicó en un análisis muy profundo sobre el cambio de personalidad de Eva, el cual finalmente consideraron múltiple y con suficientes argumentos para realizar un exorcismo en la Iglesia Católica.
Narra Carlos Trejo que el caso de Eva es muy parecido a otros donde el demonio busca decirle a la humanidad que existe.


"En ese momento, y considerando los registro de Juan Pablo II sobre las posesiones diabólicas, nos dimos cuenta que esa chica sí estaba enfrentando un problema con seres demoníacos en su interior, de hecho nuestra recomendación fue llevarla a Puente Jula de inmediato, pero de antemano sabíamos que era un proceso largo", indica.
Durante al menos dos semanas el grupo de trabajo de Trejo realizó monitoreos sobre el comportamiento de la joven, y aunque registró varias situaciones anormales y fuera del contexto común, la ayuda no pudo seguir debido a problemas familiares.
"Al final sólo recomendamos a su familia que no llevaran a la chica con ningún brujo o curandero, pues sabemos que resultan ser charlatanes y de algún modo resultan ser fuerzas negativas que únicamente agravan el caso", explica.
No obstante, el recibir el apoyo del investigador de lo paranormal en la familia de Eva amplió el panorama que se tenían sobre las posesiones. A partir de entonces supieron que "el mal" la atacaba a una misma hora y que muchos de los actos de la joven no eran del todo razonados.
"El jugar la Ouija puede tener graves daños psicológicos y más si se mezclan en lugares donde hubo de acontecimientos trágicos, pero sépanse una cosa, no hay nada más fuerte que Dios y eso que se llama fe", concluye Trejo.


¿Enfermedad mental o el arte del demonio?


Asociado a un padecimiento exclusivamente clínico, la doctora Virginia Salazar Alvarado, miembro de la Asociación Psiquiátrica Mexicana, explica que los casos en los que se habla de posesiones diabólicas, corresponden a un síndrome en el que resaltan cuadros descriptivos con signos y síntomas relacionados a enfermedades mentales.
La especialista afirma que vivencias como las de Eva, están relacionadas a una psicosis individual que en la que se percibe un juicio fuera de la realidad, y que también incluye alucinaciones visuales, auditivas y un lenguaje desorganizado.
"Este síndrome acompaña a múltiples patologías como pueden ser esquizofrenia, trastorno bipolar, abstinencia a drogas o algún trastorno obsesivo-compulsivo", explica.
Sin embargo, tales episodios psicóticos obedecen siempre a realidades convencionales ligadas al bien o al mal, que son parte de los miedos primitivos que están predeterminados en la mente.
"No se puede hablar de una posesión demoníaca sin antes haber realizado un diagnóstico médico, sólo que esto no se ve a través de tomografías o análisis de sangre u orina, sino que debe existir una historia clínica en la que únicamente un psiquiatra puede determinar si existe o no alguna enfermedad", agrega la doctora.

Y es que la doble personalidad atribuida a Eva en otras investigaciones, no coinciden del todo con la especialista, pues argumenta que incluso el término no es bien aplicado, "ya que lo correcto es decir que existen trastornos de personalidad y no una doble personalidad".
Los diferentes episodios psicóticos que Salazar Alvarado indica, pueden explicar si los casos de posesión se tratan exclusivamente de esquizofrenia o epilepsia, por lo que una persona que argumenta estar dominado por un ente maligno, debe haber tenido periodos mínimos de seis meses o antecedentes concretos de esta situación.
En la literatura médica, según advierte la doctora, existen cinco tipos de esquizofrenia: "la paranoide es la más benigna, los pacientes pueden desarrollar su vida de manera normal, los otros tipos progresivamente aumentan el grado de complejidad, por eso hay indeferenciada, catatónica, desorganizada y residual".
El surgimiento de estas patologías está estrictamente ligado a sucesos lógicos, insiste la entrevistada, por lo que descarta las posibilidades paranormales que rodean el caso de Eva, tales como la fuerza exagerada, cambios de voz, xenoglosia (dominio de lenguas desconocidas)  y sobre todo, levitación.
Derivado de lo anterior, la doctora no descarta la posibilidad de que tanto Eva como sus familiares sufran una psicosis colectiva o compartida, la cual da pauta a vivir una realidad fuera de la lógica común que agrava aún más el caso.

El desconocido que ayudó a Eva

"Nunca, escúchalo bien, nunca antes había visto algo similar en todos los años que llevó de servicio, pero lo recuerdo perfectamente".
Es la voz de un paramédico de Tehuacán que ha pedido se omita su nombre, las razones puedes ser muchas, pero no es cualquier paramédico. Fue el único rescatista que le brindó auxilio a Eva en una de las tantas veces que la joven sucumbió ante el capricho del maligno.
Este paramédico de larga trayectoria en la ciudad y con una vocación altruista de ayuda y socorro, ha sido una de las pocas personas que atestiguó las posesiones demoníacas de Eva.
"Estábamos un grupo de compañeros en la base cuando recibimos una llamada de una persona desmayada en la vía pública, nos traslados dos personas al lugar y cuando llegamos, sinceramente lo digo, sentí una situación un tanto extraña".
Aquel día el paramédico prestó los primeros auxilios a Eva, quien había colapsado en plena calle, eran pasadas las 6 de la tarde y la noche comenzaba a caer.
"Les preguntamos a sus familiares qué era lo que había pasado y nos dijeron que sólo se desmayó, pero sabíamos que no era así. Entonces pedimos trasladarla a su casa y ahí fue donde lo vi todo", cuenta de algún modo con cierta extrañeza.




Aquel paramédico fue testigo de cómo los familiares amarraron a Eva a su cama, pero lo que sus ojos vieron aquel día sigue siendo hasta hoy escalofriante, por decir algo.
"Hablaba cosas que en realidad no entendíamos, había ofensas y su fuerza era muchas, sacudía la cama con una facilidad tremenda", dice.
Durante varios días este hombre estuvo atento al caso a fin de poder lograr una ayuda. Cuenta que en una ocasión presenció un ritual con los padres de Eva, junto a una fogata se hacían oraciones para la chica, pero los gritos ensordecedores volvían muy laborioso el asunto.
"Algo estaba dentro de ella, recuerdo que a pesar de que la sujetaban varias personas ella los movía a todos juntos. Pero no puedo olvidar como es que se empezaron a mover la tejas que estaban en el techo de esa casa, fue sencillamente terrible", narra.
Después de seguir muy de cerca algunas reacciones de Eva, el paramédico decidió alejarse para no involucrar demás sus creencias o su integridad física. Sin embargo sigue, hoy en día, creyendo que Dios tiene un destino para la joven que a la vista de la humanidad no es tan normal o común.




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