Hugo
de la Cruz Sánchez
La de Christian no
es una tumba cualquiera, es el reflejo de una tradición que aún se festeja.
Junto a su lápida hay arroz con leche que su madre le ha llevado este 2 de
noviembre, carritos de madera y rehiletes de colores adornan su sepulcro,
mientras un mariachi le canta a pie y le lanza con notas musicales algunas
porras que provocan lágrimas entre sus tíos y abuelos que también le acompañan.
Se fue de este
mundo el 15 de octubre del año pasado, apenas a sus tres meses de nacido; las
causas de su muerte fueron complejas y desconocidas. Dice su madre que prefiere
no saber de qué murió el bebé para evitar un dolor mayor.
Justo al fondo del panteón municipal de esta ciudad, en un pequeño espacio sumamente decorado, yace la sepultura del pequeño Christian, una especie de altar a la memoria del 'angelito' de la familia Simón Velázquez.
Desde que murió,
Diana, su madre, lo visita todos los días, ya está acostumbrada a caminar entre
los pasillos del cementerio porque su encomienda es aún mayor: vigilar que la
tumba de su único hijo esté en las mejores condiciones posibles.
"Como familia
sentimos la necesidad de venir a verlo diariamente. Componemos sus flores y
estamos al pendiente de que siempre tenga una veladora encendida", cuenta
Perla, una de las tías maternas del niño.
Ahí en la tumba de
Christian hay adornos de papel picado, calabazas de Halloween, dulces, carritos
de madera y unos perritos de yeso que vigilan al pequeño. Por allá sus juguetes
también le acompañan junto a otras figuras de colores como abejas, ranas y
fantasmitas, además de un fuerte aroma a incienso que estremece el alma.
Las flores de
muerto son parte de la temporada, "pero siempre vamos cambiando los
adornos. Cuando es Día del Niño le ponemos otros, en Día de Reyes le traemos
juguetes, en septiembre adornamos la tumba con banderitas tricolores y en
Navidad le ponemos un nacimiento bien bonito", dice su familia.
El recuerdo de
este bebé sigue vigente en el corazón y la memoria de quienes este Día de
Muertos le visitaron, su madre refleja tristeza y se comprende, incluso ha
grabado un pensamiento en una placa de cristal que adorna la lapida de Chris.
"Querido hijo
nunca voy a ser la misma porque no estás conmigo... Te amo mi querido
Cachetitos por toda la eternidad", dice un fragmento del texto y lo repite
Diana cada vez que puede, de hecho piensa seguirlo visitando todos los días,
afirma, "hasta que Dios se lo permita".
Christian nació el
5 de julio de 2011 en Tehuacán y falleció a los tres meses de edad por causas
todavía desconocidas. Para la familia Simón Velázquez el pequeño fue un niño
deseado y siempre querido, por ello siguen recordándolo ahora en una etapa
distinta a la vida.


1 comentario:
Se lo que es perder un hijo y tener que visitarlo en un panteon. Para aquellos bebes que se fueron de este mundo antes de tiempo, viven en un mejor lugar al lado de Dios y de Jesus. Para que algun dia nos podramos reunir con ellos y seguir siendo sus madres por toda la eternidad.
Descansen en paz angelitos...
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