diciembre 17, 2012

Mujer...


Hugo de la Cruz Sánchez

El barrio de Loma Bonita, en Eloxochitlán, amaneció aquel sábado con un vecino menos. No tenía nombre aún, era un recién nacido débil e indefenso que apenas sentía el calor en los brazos de su madre, los mismos brazos que decidieron ponerle punto final a su existencia.
Se llama Teresa, se apellida López Temoxtle y hoy, 8 de marzo, forma parte de un festejo internacional por el simple hecho de ser mujer.
Ella no es destacada ni talentosa, mucho menos empresaria o líder en la sociedad, es, únicamente, mujer. Y eso le da derecho de contar su historia.
Esta mujer cumple una sentencia y su caso está, casi,
en el olvido por las autoridades.

Recluida en el Cereso de Tehuacán, Teresa, la madre asesina, cuenta sobre las primeras horas de ese 26 de noviembre del año anterior. Dice que su labor de parto comenzó temprano y que el bebé no tardó en ver la luz en un humilde colchón que aún prevalece en su casa.
Ángel, como le han contado que lo llaman sus demás familiares por ser un inocente, fue producto de la infidelidad de Teresa. Las averiguaciones en su contra señalan que el deceso del menor se produjo a manos de la mujer, que a toda costa, buscó no enterar a su marido -radicado en los Estados Unidos- sobre su embarazo.
Cuenta Teresa a sus 29 años que está arrepentida de lo que hizo, "es mejor la mala vida afuera, que la buena vida aquí adentro". Su rostro mal comido lo dice casi todo, una crisis nerviosa y un inmenso remordimiento son parte de su existencia, esa nueva existencia que comenzó a forjarse cuando decidió asfixiar a su hijo en el interior de su casa.
Ella es Teresa, otra cara de mujer a la que se le da duda del festejo. Lo demás... ya es historia.

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